Opinión

Querido 2019

 

Estas saliendo de mi vida  y aún tengo cosas que contarte. Has sido un año agridulce, lleno de momentos para recordar y momentos para olvidar.

 

Recorrí ciudades llenas de historia, me empapé de cultura, conocí personas que merecían ser conocidas y desconocí a quien creía conocer y que había sido en algún momento, digno de respeto. Y es que no aguanto la mentira, las traiciones y la injusticia. Tampoco la hipocresía, de quien debería agradecer toda la ayuda que le prestaron y sin embargo da la espalda a quien le acompaño siempre. Nací rebelde …ahora ya saben el porqué sigo siéndolo .

Sin embargo, no me arrepiento de lo que en algún momento hice por otros, me arrepiento de lo que nunca hice y sobre todo de hacerlo con gente que hoy sé que nunca valieron la pena.

Toca hacer balance de lo acontecido durante un año en el que veo como la ciudad en la que nací, agoniza por falta de oportunidades. Lamento profundamente que esta ciudad llena de arte y cultura deje marchar a sus habitantes por falta de medios para poder vivir con cierta dignidad. Me apena ver como comercios de mi niñez desaparecen, para dar paso a otros que tampoco duraran mucho, mientras los turistas se deleitan mirando las piedras doradas que durante tiempo dieron de comer a tantas familias.

Un año en el que se hicieron realidad Proyectos y sobre todo vi sonrisas donde antes había lagrimas y es que esa, es la mayor de las recompensas que puedo desear

Pero, ¿ sabes qué? Lo que más me duele de este año son las cicatrices que en ocasiones toco tratando de curar heridas. Las cicatrices que veo a diario y que remueven las mías propias.

Las cicatrices que has dejado en la gente que quiero, difíciles de solventar y difíciles de curar.

Dicen que el tiempo todo lo cura, sin embargo, siempre opiné que el tiempo no cura nada, simplemente te enseña a vivir con ello. No creo que existan suficientes tiritas para cubrir las heridas que deja el paso del tiempo y la maldad, que tienen algunas  personas

Sentaste jurisprudencia en alguna sentencia y te olvidaste de ella en otras. Vimos crecer listas interminables que no deberían de existir y vimos casos de acoso escolar muy sangrantes relegados al olvido, en el cajón de las vergüenzas de algún despacho.

Siempre me dijeron que la esperanza es lo último que se pierde. Hace unos años, un amigo que hoy desconozco me dijo que quien vive de esperanza, se muere de hambre y después de vivir lo que el 2019 me dejó, quizás le tenga que dar la razón. También hoy me acuerdo de esa gran amiga que después de una gran decepción, me dijo que, para seguir avanzando, hay que dejar atrás, lo que te impide avanzar, aunque ello suponga dolor. Efectivamente, es lo que hay

Visto lo visto, Ciao 2019 y bienvenido 2020, que llegarás entre algarabía y buenos deseos. Para mí simplemente que me deje como estoy, repitiendo mis buenos momentos y para los que rodean y todos ustedes que la vida les vaya bonita este año que empieza y que todo aquello por lo que llevamos luchando desde hace años, sea por fin una realidad y no una ilusión que se rompe al amanecer.

P.D. Ya no quedan miedos, se convirtieron en ganas ( Defreds)


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