Opinión

El mural de la Universidad de Salamanca

 

– Usted trabajó muchos años en la Facultad de Ciencias. ¿No es así?

 

– Pues sí. Estuve varios años en el Palacio de Anaya y luego en el Edificio de la Facultad de Ciencias, hoy compartido con la de Ciencias Químicas, desde su inauguración hasta que me prejubilé, en 2011. Y como allí sigue la Sala de las Tortugas, continué yendo para explicarla. ¿Por qué me lo pregunta?

– Porque tengo curiosidad por el mural que está en el recibidor. Creo que lo pintó Ramón Melero. ¿Verdad?

– ¡Efectivamente! Es uno de los tres grandes murales que pintó este gran artista en Salamanca. ¿Y qué quiere saber de él?

Mural de la Universidad de Salamanca, 1953.

– Pues… algo para poder contar a los visitantes…

– Es poco lo que le puedo ayudar. Pero…sí. Algo sé. Precisamente hace tiempo se me ocurrió eso mismo e hice un póster con la intención de ofrecérselo al decano de Ciencias. La idea no cuajó, pero ahí está, con la información que obtuve entonces, principalmente del libro que escribió Lamberto de Echeverría en 1985…

– ¿Y no me puede facilitar esa información?

– ¡Claro que sí! Incluso le puedo regalar el póster. Mire, si le parece quedamos mañana en el vestíbulo de la Facultad de Ciencias, delante del mural y lo vemos «in situ». ¿Le parece?

-¡De acuerdo! ¡Hasta mañana!

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– ¿Encontró esa información?

– Sí. Sí. Y aquí tiene el póster. La obra le fue encargada a Ramón Melero con motivo de la celebración del VII CENTENARIO DE LA UNIVERSIDAD DE SALAMANCA, que, como sabe usted, no se hizo en 1918 sino en 1953. Fue una acertada medida tomada por el rector Tovar, que consiguió un apoyo extraordinario del Gobierno.

– ¡Pero por entonces aún no estaba construido el edificio de Ciencias!

– No. En el 53 se colocó en el vestíbulo de Secretaría General, en el Rectorado, donde pasaba casi desapercibida… Con la remodelación de las dependencias, se decidió quitarlo de allí y después de muchas vicisitudes, se llevó al lugar donde está ahora, gracias a la buena gestión del entonces Decano de Ciencias, Joaquín de Pascual Teresa.

Detalle del Mural de la Universidad de Salamanca, de Ramón Melero (1953).

«Ramón Melero quiso, como es normal en este tipo de obras, presentar una «síntesis gráfica» o como un «resumen histórico», en este caso, de la Universidad. En el que está en la Sala de Juntas del Ayuntamiento resumió la historia de la ciudad con los retratos de algunos personajes que la hicieron. Presiento que este mural del Ayuntamiento será muy visitado en el futuro para mostrar el vacío que quedó al quitar el retrato del general Franco, relleno ahora con un edificio.

«En el Mural de la Universidad figuran los canonistas del siglo XIII, la cátedra primitiva,, el «vitoreo», el estacionario, el bedel, la imprenta, la clase de anatomía, el cortejo universitario, el «desafiadero», los maestros y estudiantes que llegan de lejos… Incluso hay alumnas…

 – ¿Con qué técnica se hizo?

– Dicen que fue muy original. Ramón Melero dibujó sobre «tablex» el contorno de las figuras, con los rasgos indispensables. A continuación talló y doró estas líneas de contorno. Después empastó las masas con escayola coloreada, que modeló y pintó con acuarela. El leve filete dorado que enmarca cada figura, deshace la sensación de pintura, en un rasgo original del artista.

Detalle del Mural de la Universidad de Salamanca, de Ramón Melero (1953).

– Pero he oído que pretendió hacer un tríptico, como en otras obras suyas…

– Bueno… Sí. Pero el abigarramiento de figuras no permitió esa disposición. Un primer plano da unidad a todo…

– El traslado del mural debió ser muy complicado. ¿Sabe usted cómo lo hicieron?

– Pues no. No estaba yo presente. Debieron hacerlo durante el mes de agosto… Si lo desmontaron en piezas lo hicieron muy bien porque no se aprecian ensamblajes…

– Pues sí. Hubiese sido más sencillo si el mural fuese como el del Ayuntamiento, que sí es un tríptico…

– ¡Claro! Y menos mal que en este mural de la Universidad no hay ningún personaje…, digamos…, hoy «bendito«, pero mañana puede que «maldito«. De modo que esperemos que se conserve íntegro…

Detalle del Mural de la Universidad de Salamanca, de Ramón Melero (1953).

– Desde luego, donde está este mural gana mucho en perspectiva. Además, por su posición elevada está libre de posibles actos vandálicos.

– ¡No lo diga usted muy alto, no vaya a ser que a algún gamberro se le vaya a ocurrir hacerlo!

– ¡Hombre! Supongo que al estar cerrado el edificio por la noche, está a salvo de malas intenciones.

– Pues mire usted. En el año 99 un individuo se encerró en los aseos del edificio noble de la Universidad y cuando llegó la noche salió con la idea de hacer algún destrozo, como venganza por algo… Pero se encontró con que las puertas de las aulas del Claustro, tanto del bajo como del alto estaban cerradas con llave. Encolerizado, no se le ocurrió otra cosa que dar una patada a una de las dos vitrinas con las tortugas gigantes de Coca y de Arévalo –la Sala de las Tortugas estuvo en el Aula Alfonso X el Sabio hasta el año 2000, y esas vitrinas habían quedado fuera, como dos guardianes de la puerta– rompiendo el vidrio frontal. ¡Lástima que no se rompiese el pie al dar la patada!

 – ¿Y qué pasó? ¿Le cogieron?

– Sí. No tenía escapatoria. En este caso el daño se arregló fácilmente. Pero imagínese lo que podría haber ocurrido si llega a estar abierta la puerta de la Capilla Real, o de la Biblioteca, o del Paraninfo…

– ¡Ya, ya! Pero… ¿Ha visto qué hora es? Si le parece seguimos hablando mañana…

– Vale.

El Mural de la Universidad de Salamanca (E. Jiménez, 2009)

 

 


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