Opinión

Invisibles

 

La Consejería de Educación de la Junta de Castilla y León hace públicos los datos de convivencia en los centros educativos castellanoleoneses. Esos datos se hicieron públicos el día en que se supone, se conmemora el amor y la amistad. Eso era lo que diversas fotos llegadas por wasap me decían.

 

Clama al cielo lo poquito que se quieren nuestros escolares, ya que la subida en los datos del acoso escolar muestra un aumento del 31.7 % en nuestra comunidad. El Observatorio arroja datos de 54 casos de acoso escolar confirmados y 38 de ciberacoso en el curso 2018 /19, frente a los 41 del año anterior. Ese mismo informe nos dice que “la convivencia en los centros de nuestra comunidad goza de buena salud “.¿?

Podría decir mucho al respecto …. son   datos oficiales, pero sinceramente yo barajo otros.En cuanto al resto, como dice mi compañera, cuando mi cabreo empieza a ser visible “la mejor palabra que puede haber es la que queda por decir”.

Ante esta situación, ya habíamos tratado de alertar. Siempre consideré que con un caso que haya, con un niño que sufra, es un fracaso de una sociedad que no lo protege. El maltrato silencioso y silenciado tiene que acabar de una vez y está claro que lo que se hace es insuficiente o se está haciendo mal. No existen varitas mágicas, para acabar con esto, como se me ha dicho, pero si existieran, señores míos, acabaríamos todos convertidos en ranas y sin opción a ser besados.

Mi propia ciudad, ostenta el honor de 6 casos confirmados, 3 más que el pasado año, siempre según datos oficiales y uno de ciberacoso. No diré más.

Lo único positivo de todo ello es que la gente empieza a denunciar y a no callar.

En una sociedad, en la que se viene al mundo llorando, callar ante todo esto es un error. Bajar la cabeza mientras la pandemia del acoso escolar se extiende como se está extendiendo el famoso Coronavirus, es un grandísimo desacierto.

Que no quepa ninguna duda, que tenemos un gran problema, que cotiza al alza y que no se acaba cuando la víctima, como casi siempre, se va del Centro. El problema, aparte de llevártelo a tu casa y tratar de sacar de la miseria a tu hijo, les queda también en el centro, porque mañana habrán encontrado a quien amargarle la existencia. Como ven el problema si es real y hay que admitirlo, para acabar con ello. Todo centro que tiene un problema así, lo admite y le pone solución, ganará prestigio, quien hace lo contrario, lo perderá.

Son Derechos Humanos, derechos pisoteados, derechos por lo que seguir clamando que se cumplan y sobre todo porque esa tolerancia 0 de la que tanto alarde se hace, se está quedando, en el cajón del olvido, como se quedan tantas cosas con el paso del tiempo.

Mientras en Madrid y en Baleares se declara la guerra al móvil, prohibiéndolo en clase y en recreos, para acabar con el ciberbullying y mejorar el rendimiento escolar. No diré que no aplauda todo lo que se haga, en beneficio de acabar con esto, al contrario, considero que pocas cosas se hacen para un problema que se nos va de las manos, pero es mejor ¿Prohibir o educar? ¿Dónde está el problema? ¿en el móvil o en la nula educación digital?

El debate está servido.


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