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“Llama la atención el tono de voz de las personas”

Isabel y Gaspar son los propietarios de una tienda de alimentación en Marquesa de Almarza que se encuentra entre dos colegios

 

Isabel y Gaspar son los propietarios de una tienda de alimentación ubicada en la calle Marquesa de Almarza. Han cambiado las cajas de fruta que daban la bienvenida a los clientes desde la calle, por guantes, jabón y pañuelos de papel en la entrada de su establecimiento Al pan, pan.

“Lo que más se extraña es el griterío de los niños al salir del clase”, dice Isabel. Y es que, su tienda está situada entre el colegio Calasanz y las Siervas de San José. Asimismo, señala que “la ciudad está muy triste, no hay personas por la calle e, inconscientemente, nos retiramos cuando nos cruzamos”.

En su tienda, la clientela, conocidos de todos los días, guardan las distancias y muestran «muy buena voluntad, han aceptado muy bien las medidas de seguridad y facilitan mucho su trabajo diario».

¿Qué es lo que más os ha llamado la atención?
El tono de la voz de las personas. Ha bajado mucho y genera angustia. Además del tema de conversación que es siempre el mismo.

¿Han aumentado las compras?
Un poco más, pero es porque están comprando para varios días, de este modo no bajan a diario.

Tienen clientela con edad avanzada y lo que están haciendo optan por varias ‘modalidades’ de hacer la compra: Unos llaman por teléfono y hacen el pedido y cuando bajan a buscarlo, solo tienen que recogerlo. “Otros, también nos llaman y se lo llevamos a casa, le decimos cuanto es y, o bien nos tienen el dinero preparado o bien nosotros les llevamos la vuelta justa, pero no nos abren la puerta”.

Y los terceros, están haciendo un doble ticket y les fían hasta que esto pase. “Son clientes de todos los días, nos conocen y los conocemos, por lo que ahora es lo que tenemos que hacer. Además, les hemos ofrecido, que si quieren otras cosas que no tenemos en la tienda, que nos lo digan y también se las acercamos”, puntualiza Isabel.

¿Ves más preocupados a los mayores que a los jóvenes?
No, no hay diferencia.

En ese momento, y guardando las distancias, una de sus clientas habituales no dice: “Ya llevo para unos días y así no tengo que salir”.

 


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