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José Adrián Cornejo: “Me toca despedirme en silencio»

El presidente de la Junta de Semana Santa de Salamanca se despide del cargo con “mal sabor de boca” por la suspensión de las procesiones debido al COVID-19, pero recordando que “ahora lo importante es la salud de todos”

Después de diez años al frente de la Junta de Semana Santa de Salamanca, José Adrián Cornejo afronta el último de su mandato con una Semana de Pasión que nadie esperaba: sin imágenes, cofrades ni fieles en las calles de la capital charra como consecuencia del confinamiento decretado por el estado de alarma con el que se trata de frenar la expansión del visitante inesperado e indeseado de la Semana Santa de 2020, el coronavirus Covid-19. Sin embargo, el presidente de la Junta de Cofradías y Hermandades salmantinas acepta la situación “con resignación” y se despide del cargo, como militar de profesión, “con la satisfacción del deber cumplido”.

 

Carlos Tabernero / ICAL

¿Qué sensaciones le deja este adiós tan amargo, sin procesiones por el Estado de Alarma decretado para frenar la expansión del coronavirus?

Malas, la verdad. Pero es una situación que está por encima de nosotros, que se ha dado así y hay que aceptarla tal y como viene. Es verdad que queda un mal sabor de boca pero, más que por mí, por la situación anómala que estamos viviendo todos. Me hubiera gustado despedir mi mandato con una Semana Santa como todas: con su pregón, sus actos de Cuaresma ya preparados, viviendo todas las salidas penitenciales e incluso participando en algunas de ellas. Pero las circunstancias se han dado así y solo queda aceptarlo con resignación, porque ahora lo importante es la salud de todos. Es algo incluso anecdótico que mi último año de mandato sea en el que no salió a la calle ni una sola procesión, pero ahora lo que toca es pedir para que esta situación se pase cuanto antes.

¿Se plantea volver por un año más, para que la despedida sea como esperaba?

No, porque los estatutos de la Junta de Semana Santa lo marcan claramente. En el mes de mayo hay que convocar elecciones y en junio celebrarlas, así que no me planteo prolongar un año más mi mandato porque hay que cumplir con lo establecido en los estatutos. Lo más que puede ocurrir es que no se puedan convocar las elecciones en la fecha establecida, porque no se pueda celebrar el pleno debido a las circunstancias, y toque pedir una dispensa especial para alargar el mandato uno o dos meses. Pero no más. Además, no me lo planteo ni me lo voy a plantear. Las cosas, a pesar de la situación que estamos viviendo, tienen que transcurrir con la mayor normalidad posible, y espero que podamos celebrar las elecciones, si no en junio, durante el verano, porque meterse en septiembre u octubre ya dificulta al nuevo equipo de gobierno organizar la Semana Santa del año que viene.

¿Espera que, al menos, el nuevo equipo de gobierno mantenga todos los actos y a todos los protagonistas que estaban programados para este año?

Los actos suspendidos ya tenían una línea muy definida, porque eran actos que se vienen haciendo durante los últimos años. El Miserere de Doyagüe se lleva haciendo desde 2013, porque fue algo que se recuperó para la Semana Santa de Salamanca y la aceptación ha sido muy buena, con una Catedral Vieja abarrotada en los últimos años. Esa celebración creo que va a continuar, porque el presidente que venga imagino que lo seguirá haciendo por la aceptación que tiene. Otro de los actos suspendidos fue el conciertos de corales, que ya abarrotó el año pasado la iglesia de La Purísima, y también creo que se mantendrá. Y, con respecto al pregón, lógicamente creo que, dadas las circunstancias de este año en el que se ha tenido que suspender, se debería mantener al pregonero, Paco Gómez, para el año que viene. Es un compromiso que yo he adquirido con él y espero que el próximo presidente lo acepte. Otra cosa son las conferencias, que están sujetas a disponibilidad de quienes iban a darlas, como la del obispo auxiliar de Valladolid, pero se pueden seguir organizando junto a las actividades que el nuevo equipo de gobierno considere oportunas. Pero yo confío en que tanto el concierto del Miserere como el pregón van a mantenerse como estaban previstos este año, ya que por las circunstancias no se han podido llevar a cabo.

¿Qué le hubiera gustado poder decir de este último año?

Yo solamente hubiera tenido un momento para hacer una valoración, que hubiese sido durante el pregón. Y, en mi último año, mi discurso iba a ser para mostrar agradecimiento a todos los que han participado y colaborado en la Semana Santa de Salamanca durante estos diez años que he estado al frente: instituciones como el Ayuntamiento, la Fundación Ciudad de Cultura y Saberes, la Junta de Castilla y León, los medios de comunicación y, por supuesto, todas las cofradías y hermanos mayores de la Semana Santa de Salamanca. También tenía pensado participar más activamente en todas las salidas penitenciales, procesionando con algunas de las cofradías y hermandades. Pero las cosas han venido así y me toca despedirme en silencio. No obstante, en el pleno de convocatoria de elecciones me despediré de todos los hermanos mayores y les agradeceré el trato que me han dispensado, así como toda la ciudad de Salamanca.

¿Qué balance hace de la gestión de estos últimos diez años?

Soy poco partidario de hablar de mi gestión, debo dejar a los medios de comunicación y al resto de la gente que la valore. Pero sí tengo que decir algo: me voy satisfecho, porque se han hecho cosas nuevas gracias a la colaboración de mucha gente, especialmente de mi vicepresidente, Francisco Hernández, que ha sido mi soporte, y de todas las cofradías y hermanos mayores de la Semana Santa de Salamanca. Ha habido mucha gente que ha colaborado, que ha dado ideas y propuestas, y eso nos ha ayudado a poder llevarlas a cabo. Así que me voy contento y satisfecho. Soy militar de profesión y, como tal, me voy a casa con la satisfacción del deber cumplido.

¿Qué legado deja el mandato de José Cornejo en la Junta de Semana Santa de Salamanca?

Principalmente, el trabajo de difusión, costoso pero que al final ha dejado resultados positivos. Nos volcamos en llevar la Semana Santa fuera de la ciudad, porque así como otras ciudades de la Comunidad Autónoma tenían su promoción hecha, entendíamos que Salamanca merecía lo mismo y nos hemos volcado en llevar la Semana Santa de Salamanca a otros lugares como Cáceres, Plasencia, Madrid, Valladolid, Ávila o Medina de Rioseco, para darla a conocer y promocionarla también a través de las redes sociales. Nuestro objetivo era divulgar más la Semana Santa de Salamanca y hacerle ver a la gente que tenemos una muy buena Semana Santa y que es única por el marco que aporta la ciudad. Si a eso unimos la gran imaginería que tenemos y las procesiones, estamos en condiciones de decir que tenemos una Semana Santa espectacular. Hemos tratado de difundirla y los resultados ahí están, porque ha venido más gente y cuando hemos estado en Madrid, ha habido mucha gente interesada en nuestra Semana Santa. Ese trabajo se ha visto recompensado con mucho público e interés por ver la Semana Santa de Salamanca, así que nos vamos, en ese sentido, satisfechos y contentos.

¿Qué consejos le daría al nuevo equipo de gobierno?

No soy quién para dar consejos, pero si tengo que decirle algo es que siga mirando por el interés de la Semana Santa en general, mirando a todas las cofradías en el mismo nivel. Porque no las hay mejores ni peores, se crearon con el mismo objetivo, así que le pediría que vele y luche por cada cofradía en particular y por la Semana Santa en general. También, quizá, que trate de unificarla un poco más, porque si hay algo que me queda pendiente es eso. Pero cada maestrillo tiene su librillo y es lógico que se quiera hacer algún cambio, aunque siempre, espero, en la línea de mejorar lo ya hecho.

¿Cuál es el mejor recuerdo que se lleva de estos diez años al frente de la Semana Santa de Salamanca?

Tengo muchos buenos recuerdos, pero si me quedo con alguno, porque fue un cambio especial y sustancial, fue mi primer pregón. Supuso un cambio radical, porque lo sacamos de la Clerecía y lo llevamos al Liceo. La incertidumbre era grande, no sabía cómo iba a responder la gente, pero a la vista del resultado, fue uno de los momentos más bonitos que puedo tener.

Y, ¿el peor?

El peor es el de esta última Semana Santa. Suspender las procesiones y las actividades ha sido una decisión dura y triste, pero las cosas han venido así y, más que por la Semana Santa, por la situación que estamos viviendo todos, será el peor recuerdo.

En estos tiempos tan difíciles, ¿qué mensaje lanzaría a los cofrades y hermanos de la Semana Santa de Salamanca?

El mensaje que quiero mandar es que, primero, acepten la situación que estamos viviendo. No se ha podido procesionar pero hay que tomarlo como algo inesperado pero aceptable. Y estoy convencido de que, precisamente por esto, la Semana Santa de Salamanca lucirá el año que viene más y mejor. Y a todos los cofrades y hermanos mayores les pediría que sigan peleando por cada una de las cofradías y, sobre todo, por la unidad, que no se miren unos a otros sino que miren por la Semana Santa de Salamanca. No hay personas de por medio sino instituciones y cofradías, así que me gustaría que trataran de buscar la unidad para mejorar la Semana Santa. Y, a la sociedad salmantina, me gustaría agradecerle lo que ha aportado a la Semana Santa de Salamanca y recordarle que esto no es solo patrimonio de las cofradías, sino de toda la ciudad. Esta es la tradición más antigua de cuantas tenemos en Salamanca, y si hemos llegado hasta aquí, es por el trabajo de todos, cofrades y no cofrades. Por eso me gustaría que siguieran apoyando la Semana Santa, porque es patrimonio de toda la ciudad, y ellos son partícipes y parte muy importante de toda la Semana Santa.


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