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“La Universidad debe ofrecer liderazgo frente a una crisis excepcional”

Miembros del Consejo de Gobierno en representación del profesorado doctor con vinculación permanente del Claustro solicita que la Universidad elabore un Plan General que debe ofrecer garantías de que el próximo curso académico arrancará en las mejores condiciones

 

La aportación de los estudiantes a la economía de Salamanca es muy importante, no ahora, que sí, más bien desde hace 800 años. Sin ellos, Salamanca no sería lo mismo, porque se vive de los servicios –hostelería y comercio- pero, no nos podemos engañar, Salamanca tiene mucho más tirón porque su postal va unida al calificativo de universitaria, con lo que conlleva de vida, de juventud, de diversión, de cultura, de cosmopolita,…

Tenemos que cuidar a la Universidad, porque vivimos de los pisos de alquiler, las residencias, supermercados, tiendas de ropa, establecimientos de ocio,… Si hay menos matrículas el año que viene a consecuencia de la crisis sanitaria, el beneficio será menor para toda la ciudad.

Analizamos con Mariano Esteban, miembro del Consejo de Gobierno, la situación de la Universidad y cuando le preguntamos cómo está en estos momentos, responde: “Regular, como todo en estos momentos, pero como se decía en la República de las Leyes Agrarias: ‘está en situación manifiestamente mejorable’”.

Lo pones fácil. ¿Cómo la podemos mejorar?
Lo primero es que ahora mismo estamos en una situación muy difícil, derivada de la situación en la que nos encontramos. Casi cualquier cosa que podamos decir, está subordinadas a salir de la mejor manera posible de la crisis en la que nos encontramos, que afecta a todas las instituciones públicas, a todos los niveles educativos, a todas las universidades, pero que particularmente, va a afectar a la nuestra.

¿En qué sentido?
La pandemia pone en cuestión aspectos en los que nosotros somos fuertes. La Universidad de Salamanca es, dentro del contexto universitario nacional, la que tiene más internacionalización y más movilidad. Dentro de un contexto socioeconómico, el entorno geográfico en el que estamos tiene una población envejecida, escasa vitalidad económica,… la Universidad está claramente por encima de ese nivel.

¿Perderemos alumnado?
La Universidad de Salamanca es fuerte en atracción de estudiantes extranjeros y vamos a perder muchos estudiantes Erasmus; en post grado, programas de doctorado, donde más de la mitad del alumnado es extranjero, que no van a venir o al menos en la proporción en la que venían. Los estudiantes de grado que dan ambiente a la ciudad, la Universidad de Salamanca es la que más alumnos tiene fuera de su entorno geográfico, vienen estudiantes de Extremadura, Galicia, País Vasco,… quizá se planteen qué va a pasa y no se muevan de sus ciudades.

La situación… puede ser terrible…
Sí. Previsiblemente puede afectar mucho a corto plazo.

¿Qué proponéis para que no se hunda el barco?
Frente a la situación de incertidumbre, de dudas, de preguntas, de malestar,… hay que dar seguridad, porque en algunos casos se ha improvisado alguna salida, que es muy razonable, porque hasta el día 12 de marzo estábamos dando clase presencial y a partir de ese día hemos convertido la Universidad en virtual, algo que no somos. Se ha hecho un gran esfuerzo por parte de profesores y universitarios.

¿Cómo vamos a salir de este curso?
Como buenamente podamos, porque ha habido que improvisarlo.

¿Tenemos tiempo para preparar el que viene?
De momento sí, pero se nos va a agotar el pensar cómo tenemos que organizarlo.

¿A qué te refieres?
Tenemos que ser capaces de decir que aquí está todo previsto. No sabemos qué va a pasar, pero hay que decir que tenemos un plan en el que vamos a actuar en función de las circunstancias. Si al final las cosas se ponen feas y no es posible dar una docencia presencial, ya hemos visto que nos adaptamos. Hemos mejorado todos los accesos informáticos y debemos garantizar a todos los profesores y alumnos que van a tener un acceso adecuado a las redes para seguir la docencia por esa vía.

¿Se podría seguir como hasta ahora?
Casi está descartada una vuelta a la normalidad que conocíamos, vamos a tener que combinar docencia virtual con la presencial.

¿Está la Universidad preparada para ello?
Muchas aulas no nos van a servir, porque no pueden convivir muchas personas en un mismo espacio. Eso significa que vamos a tener que fragmentar grupos. Será necesario organizar horarios… Todo esto exige un esfuerzo organizativo en el que tendríamos que estar ahora mismo.

¿No estáis?
A nosotros nos parece que no. Hay que reconducir la situación para dotar a la Universidad de ese plan cuanto antes.

¿Cuáles serían las líneas generales del plan global?
Lo primero, lo sanitario, pero también es muy importante la docencia.

Tecnológicamente, ¿cómo está la Universidad?
Mi experiencia personal es que no me ha fallado nada, pero sí que hay personas que han tenido problemas. No obstante, la prueba de fuego serán los exámenes, hasta qué punto el sistema va a aguantar, quizá lo haga, pero va a estar muy al límite, porque estaba concebido con unos objetivos de acompañamiento, complementaria, como es lógico, porque somos una Universidad presencia. Pero, ahora no es eso. Ahora puede convertirse en el elemento clave de la docencia.

¿También sería necesario invertir en equipamiento?
Sí. Hay que asegurarse de que esta plataforma funcione, como también hay que dotar de equipos de acceso, tarjetas para que accedan los estudiantes y algunos profesores que viven en un pueblo. Hay que elaborar planes de necesidad, es decir, que es lo que vamos a necesitar y cómo lo vamos a afrontar.

¿Crees que en estos dos meses de verano habrá tiempo para preparar un buen campus virtual para arranca el curso en septiembre?
No sabemos si se pretende hacer o no. Es una suma de incertidumbres. Sabemos que se han tomado medidas para proteger el campus, como tratar de evitar coincidencias de exámenes en las mismas fechas,… Lo que significa es que no hay plena seguridad de que el sistema aguante. No sabemos que inversiones se están planteando al respecto.

¿La Universidad está pidiendo ayuda a otras instituciones o mecenas?
No lo sabemos. Todos los sectores económicos están pidiendo ayudas a instituciones públicas. Lo hemos visto con el sector de hostelería que solicita una mano del Ayuntamiento o Diputación, nosotros vamos a necesitar ayudas. ¿Se está haciendo algo al respecto? No sabemos nada.

¿Os sentís un poco náufragos?
Un poco sí. A lo mejor no es así, pero digamos que lo que no tiene sentido es que estando en el órgano del Consejo de Gobierno de la Universidad, tengamos esa sensación, porque si se están haciendo cosas que nos permitieran decir que no estamos a la deriva, no las están compartiendo y es lo que venimos reivindicando. Además de ser capaces de transmitir que está todo previsto. No basta solo con pensar ideas, hay que ponerlas en un plan de actuación para ofrecer imagen de liderazgo, de solidez,… que nos enfrentamos a esta crisis con decisión.

Estas medidas quieren que estén integradas dentro de un Plan General donde la Universidad garantice a los estudiantes y a los profesores que todo lo relacionado con los aspectos sanitarios; los medios docentes presenciales o no presenciales… “Venimos de liderar simbólicamente el sistema universitario español con el VIII Centenario, no podemos esperar a ver que hacen otros o actuar con timidez. Frente a una crisis excepcional hay que ir con ambición, debemos ofrecer liderazgo. Hay que tener un plan global de actuación”, concluye Mariano Estaban, miembro del Consejo de Gobierno de la Universidad de Salamanca.

Propuestas para un plan general 

Los miembros del Consejo de Gobierno en representación del profesorado doctor con vinculación permanente del Claustro, del que forma parte Mariano Esteban, seguirán reivindicando en las próximas semanas la elaboración urgente de ese plan, que debe ofrecer garantías de que el próximo curso académico arrancará en las mejores condiciones.

“Un plan que contemple medidas sanitarias más ambiciosas que las que se han anunciado hasta ahora; que aborde todos los escenarios posibles de organización de la docencia, teórica y práctica; que permita el desarrollo de la investigación en condiciones adecuadas; que solvente a más largo plazo los problemas y las necesidades sobrevenidas a nuestros estudiantes; de contingencia económica, que calcule el coste de las inversiones necesarias y establezca los medios con los que puedan financiarse; de comunicación y fomento de la imagen reputacional de la Universidad hoy en riesgo; de relación con las instituciones públicas de nuestro entorno, con las que estamos obligados a colaborar y cuya ayuda precisamos en el gravísimo contexto al que nos enfrentamos,… “, concluye el grupo de representantes del profesorado doctor.

Juan Manuel Corchado Rodríguez, Pastora Vega Cruz, Mariano Esteban de Vega,  Alfredo Avila de la Torre, Francisco Javier García Criado, Antonio Muro Álvarez, Berta Gutiérrez Rodilla, Pilar Martín Aresti, Mercedes Suárez Barrios, M. Concepción Lillo Delgado, Carmen Tabernero Urbieta y Juan José Igartua Perosanz.


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