Castilla y León

La Atención Primaria seguirá siendo por teléfono

Sanidad sitúa el pico en las UCI el 1 de abril

El director general de Planificación y Asistencia Sanitaria, Alfonso Montero, avanzó este viernes que en Atención Primaria las consultas no presenciales se mantendrán como la “actividad fundamental” y se irá introduciendo la presencial, pero exclusivamente -dijo- la citada por el profesional, tras una valoración no presencial. Asimismo, se mantendrá la consulta de infección respiratoria-COVID.

 

Montero, que compareció ante la Comisión de Sanidad de las Cortes, indicó que el Plan de desescalada en Primaria al igual que el de hospitales busca aplicar todas las medidas de seguridad necesarias, tanto para los pacientes como para los profesionales, con el fin de garantizar que en las salas de espera se guarda la distancia de seguridad de dos metros. Además, se difundirán mensajes informativos con instrucciones para los pacientes que acudan al centro con síntomas respiratorios y sobre medidas de higiene de manos o uso de mascarillas, entre otros.

El responsable de Planificación sanitaria destacó que la consulta telefónica no presencial ha sido “fundamental”. Con ello, recordó se ha facilitado la atención a los pacientes sin tener que desplazarse a los centros sanitarios y se ha reservando la consulta presencial para los casos estrictamente necesarios. “Ha facilitado el seguimiento proactivo del paciente en el domicilio, conservando la capacidad de respuesta en la asistencia y dando respuesta a la demanda social”, dijo.

También defendió que ha supuesto un aumento muy importante respecto a lo que se venía utilizando. Así entre marzo y abril, indico que se hicieron un total de 308.606 consultas no presenciales de médicos, pediatras y enfermeras, de las que 166.943 han sido de consultas no presenciales a demanda del paciente y 141.663 no presenciales programada con el ciudadano a través del teléfono.

También se implantó la radiología portátil en el medio extra hospitalario durante la fase aguda de la pandemia. En este caso, citó el caso de Segovia donde se inició la realización de radiología torácica portátil en vehículo habilitado al efecto a las personas con criterios de sospecha de COVID-19 según los protocolos de Atención Primaria.

En definitiva, el director general señaló que el plan de desescalada tiene en cuenta que la desaceleración del proceso estará condicionada por el número de pacientes COVID-19 positivos. “Que cualquier medida que se ponga en marcha deberá tener la posibilidad de deshacerse, si las circunstancias lo exigieran, que se garantizará la máxima seguridad, tanto para los profesionales como para los pacientes y que, en la medida de lo posible, se mantendrán las consultas telefónicas, de momento”.

Sobre las presenciales, insistió en que se irán implantando progresivamente atendiendo exclusivamente a criterios clínicos y siempre asegurando las medidas higiénicas, las medidas de separación y distanciamiento de contactos en salas de espera.

Antes de la pandemia

Montero indicó que antes de la declaración de la pandemia del coronavirus la Consejería de Sanidad venía trabajando unas semanas antes para dar respuesta ante el “incremento” del número de casos y a la “complejidad” de la demanda. Desde el 24 de febrero, señaló, se monitorizaron los centros y los casos registrados.

Además, recordó que desde que se consideró a Castilla y León zona de transmisión comunitaria se establecieron una serie de condicionantes, para evitar desplazamientos a infraestructuras de Atención Primaria y Hospitalaria.

También valoró que el sistema supo adaptarse y reorganizarse de forma “ágil”, si bien admitió que durante tres días, entre el 30 de marzo y el 1 de abril, se rebasó la capacidad en el Hospital de Segovia.

Sobre las unidades de pacientes críticos, UCI, señaló que se sobrepasó su capacidad el 23 de marzo, llegando al 240 por ciento el 31 de marzo, con el 89 por ciento de las camas ocupadas por pacientes de COVID-19. El pico se produjo el 1 de abril con 353 camas, ocupadas por pacientes con el virus. Por ello, recordó fue necesario habilitar camas para pacientes críticos, utilizando reanimación y quirófanos, hasta alcanzar los 535 puestos críticos.

Así, destacó las más de 55.000 llamadas registradas hasta primeros de mayo por la línea 900 para el COVID-19 y remarcó que las urgencias se redujeron un 72 por ciento, con hasta 2.000 menos en algunos días.


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Un comentario

  1. Es una vergüenza que en una crisis sanitaria se cerraran los centros de salud y más vergüenza aún qué ahora sigan cerrados porque la gente ha estado desatendida de sus patologías crónicas. Lo único que van a hacer es sobrecargar las urgencias hospitalarias qué es el único sitio donde no te ponen pegas para entrar.

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