Castilla y León

Borja, nexo definitivo entre Alfonso y Pablo

La designación de Borja García Carvajal como gerente regional del PP en sustitución de Pedro Viñarás, llegado a la edad de jubilación, es mucho más que un simple relevo laboral. Supone un paso definitivo en la “convergencia” entre el presidente del partido en Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, y el líder nacional de la formación, Pablo Casado. (Hace al caso recordar que en su día Mañueco, arrastrado por su compadre Fernando Martínez Maillo, apostó por Soraya Sáez de Santamaría en las primarias celebradas para sustituir a Mariano Rajoy).

García Carvajal es el nexo perfecto entre los presidentes regional y nacional del partido. Siendo de la plena confianza de Casado -que le impuso en la candidatura municipal al ayuntamiento de Valladolid en contra del criterio del todavía presidente provincial, Jesús Julio Carnero-, a su vez apoyó a Mañueco en las primarias autonómicas en las que el actual presidente barrió a Antonio Silván.

De la mano del ex presidente regional de Nuevas Generaciones, Alfonso García Vicente (un yerno en estos momentos políticamente desaparecido), Carvajal disputó en 2017 la presidencia del partido en Valladolid a Carnero. Alfonso y Borja eran conocidos como “los calistos” por ser autores del programa informático “Calista”, que, tras ensayarlo en las Cortes de Castilla y León, acabaron introduciendo en Génova precisamente cuando Casado era el vicesecretario nacional de Comunicación. (De aquella disputa por la presidencia provincial del PP se cuenta la anécdota de que el día de la votación apareció en “El Norte de Castilla” el anuncio de venta de un piso a precio de ganga incluyendo como teléfono de contacto el del actual consejero de Agricultura, quien a causa de ello tuvo su móvil bloqueado durante toda la jornada a causa de las continuas llamadas de los interesados en el falso chollo).

El nuevo gerente regional también estuvo metido de hoz y coz en la operación impulsada desde Génova para apear a Carnero de la presidencia de la Diputación de Valladolid y sustituirlo por el alcalde de Simancas y actual senador, Alberto Plaza, otro yernísimo de la cuerda de Casado. El todavía presidente provincial del PP se resistió con uñas y dientes, consiguiendo desbaratar dicha operación, si bien después se vio forzado a ceder la presidencia a Conrado Iscar, entonces un simple peón de su confianza y que ahora se perfila asimismo como nuevo presidente provincial del partido. En aquel monumental conflicto terció Mañueco, que ofreció un puesto en su futuro gobierno a Carnero aún a pesar de que éste hubiera apoyado a Silván en las primarias autonómicas (en las nacionales apostó, como el presidente autonómico, aunque por distinta vía, por Sáez de Santamaría).

El cargo de gerente regional es clave en el partido, ya que lleva aparejado el de tesorero guardián de la caja interna, esa que se nutre especialmente de la generosa subvención al grupo parlamentario de las Cortes, cuya administración comparten con aquel únicamente el presidente del mismo, esto es, el propio Mañueco, y el portavoz, Rául de la Hoz, ambos conocidos forofos, igual que el jubilado Viñarás, del Real Madrid, al que han llegado a seguir en vivo y en directo en más de una final de la Champions.


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