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El Ayuntamiento reprime las fiestas de estudiantes tras tolerarlas en las terrazas

Desaloja seis pisos la última noche y anuncia sanciones más duras para los jóvenes

El Ayuntamiento de Salamanca ha decidido pasar a la acción contra los excesos de los estudiantes una vez que el mal tiempo ha puesto fin a la temporada de terrazas.

 

Tras meses consintiendo que se amontonaran en las terrazas del centro de la ciudad (las multas recaían con más facilidad en los barrios), incluso pocas horas antes de comenzar el cierre perimetral de la ciudad del Tormes, ahora, que el mal ya está hecho, ha optado por la mano dura.

La semana pasada, el alcalde y a la sazón embajador de la asociación de hostelería en el Ayuntamiento, declaraba que no había que criminalizar a los jóvenes por el repunte desmesurado de los contagios en la ciudad. Todavía estaban abiertas las terrazas, y allí no se contagiaban, claro.

Mientras decía eso ya tenía decidida su estrategia para cuando cerraran los veladores y los estudiantes trasladaran sus fiestas a los pisos de estudiantes: salir a la caza y captura para que se enteren. Solo en la madrugada de este jueves la Policía Local ha intervenido en media docena de reuniones estudiantiles en pisos alquilados. Este mismo jueves por la mañana Carbayo lamentó que  haya personas que «se están pasando de la raya» con este tipo de festejos en tiempos de pandemia.

En pocos días ha pasado de hacer la vista gorda con las aglomeraciones en las terrazas y algunos locales de copas, a perseguir sus fiestas en los pisos de estudiantes y anunciar que se están planteando aumentar la cuantía de las sanciones por incumplir las normas sanitarias. Las que incumplían cuando se apiñaban sin mascarilla en las terrazas.

terrazas 8 octubre
La zona de San Julián, el 8 de octubre.

Una actitud más desproporcionada e incongruente del equipo de gobierno municipal que desde el inicio de la pandemia se ha caracterizado por su pasividad y falta de ideas. Su gran aportación ha sido eximir a los hosteleros del canon delas terrazas hasta 2022 (como si eso solucionara sus problemas), y desentenderse del resto de las empresas y de los ciudadanos.

A los salmantinos les ofrece aplazar el pago de impuestos, subirles algunas tasas y para los más necesitados, un plan de ayudas con requisitos que excluyen a la mayoría de los afectados.

Eso sí, el alcalde cada vez que puede protesta porque faltan trenes para traer madrileños y porque el gobierno “se incauta” de los ahorros de los ayuntamientos, como si el de Salamanca, que está en número rojos, los tuviera. De tenerlos saltan las dudas sobre si sabría hacer algo con ellos en estas circunstancias.


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