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La fatiga pandémica, eso que te agobia y no le pones nombre

La OMS advierte de la expansión de este fenómeno entre la población cansada de las restricciones y pérdida del control de su vida

Esto va para largo, posiblemente otro año más antes de superar la pandemia de coronavirus y ya estamos cansados, desorientados, desmotivados para seguir las recomendaciones, confundidos y con la sensación de que hemos perdido el control de nuestra vida.

 

No solo te pasa a ti. Es algo muy extendido entre la población y la Organización Mundial de la Salud (OMS) ya le ha puesto nombre en el documento Pandemic fatigue: Reinvigorating the public to prevent COVID-19.

Es la fatiga pandémica, definida como la desmotivación para seguir los comportamientos protectores recomendados, que emergen gradualmente con el tiempo y se ven afectados por una serie de emociones, experiencias y percepciones, representa “una seria amenaza para los esfuerzos por controlar la propagación del virus”, indica.

La OMS advierte de que la fatiga pandémica “es una respuesta natural y esperada a una crisis de salud pública prolongada, sobre todo porque la gravedad y la escala de la pandemia covid-19 han exigido la implementación de medidas invasivas con impactos sin precedentes en la vida diaria de todos, incluidos aquellos que lo han padecido y quienes no se han visto afectados directamente por el virus en sí”.

Las encuestas de conocimientos sobre el comportamiento confirman constantemente que la mayoría de las personas generalmente apoyan las estrategias nacionales de respuesta al covid-19, mantienen altos niveles de conocimiento y desean seguir los comportamientos recomendados a pesar de que ya llevamos más de medio año de bloqueos, restricciones e impactos significativos en toda nuestra vida cotidiana.

Sin embargo, la fatiga pandémica reportada por los países se expresa a través de un número creciente de personas que no siguen suficientemente las recomendaciones y restricciones, disminuyen sus esfuerzos para mantenerse informados sobre la pandemia y tienen menores percepciones de riesgo relacionadas con COVID-19.

“Los mensajes centrales que antes eran efectivos sobre el lavado de manos, el uso de mascarillas y la práctica de la etiqueta de higiene adecuada y el distanciamiento físico pueden parecer menos efectivos, y muchos países han identificado la necesidad de enfoques revitalizantes. Tal desmotivación es natural y esperada en esta etapa de una crisis”, explica el documento.

Al comienzo de una crisis, la mayoría de las personas pueden aprovechar su capacidad de respuesta: una colección de sistemas adaptativos mentales y físicos que los humanos utilizan para sobrevivir a corto plazo en situaciones de estrés agudo.

“Sin embargo, cuando las circunstancias extremas se prolongan, tienen que adoptar un estilo diferente de afrontamiento, y el resultado puede ser la fatiga y la desmotivación. Esta desmotivación es parte de una interacción compleja de muchos factores que afectan los comportamientos protectores. Estos se relacionan con la motivación y la capacidad individuales, así como con las oportunidades que ofrece el entorno cultural, social, estructural y legislativo. Cada uno de estos factores puede ser barreras y / o impulsores de conductas protectoras”, explica la OMS.

La motivación individual para seguir las recomendaciones contra la pandemia se ha visto erosionada por la duración de la crisis sanitaria, de forma que “la amenaza percibida del virus puede disminuir a medida que las personas se acostumbran a su existencia, incluso si los datos epidemiológicos muestran que el riesgo, de hecho, puede estar aumentando. Al mismo tiempo, es probable que la pérdida percibida como resultado de la respuesta a la pandemia (cierres, restricciones) aumente con el tiempo a medida que las personas experimenten las consecuencias personales, sociales y potencialmente económicas a largo plazo de las restricciones”, señala el estudio.

En este contexto, “para algunas personas el equilibrio puede cambiar y los costos percibidos de la respuesta pueden comenzar a superar los riesgos percibidos relacionados con el virus”.

La OMS advierte de que “un impulso encarnado por la autodeterminación y la libertad puede crecer a medida que las restricciones continúan durante mucho tiempo, imponen inconvenientes en la vida cotidiana o cambian continuamente en formas en las que las personas sienten que tienen poco control”.

Por último, explica que incluso las circunstancias más atroces se vuelven normales cuando se experimentan durante períodos de tiempo más prolongados. “La gente puede acostumbrarse a la pandemia y la amenaza que representa, y puede resultar en complacencia”, añade antes de concluir que todos estos factores son parte de la desmotivación y la fatiga pandémica.

La OMS afirma que hasta que se disponga de una vacuna o de tratamientos eficaces, “el apoyo público y los comportamientos protectores siguen siendo fundamentales para contener el virus. Deben salvaguardarse las ganancias que cada nación logró colectivamente mediante cierres y otras medidas, a veces con altos costos sociales y económicos”.

El informe reconoce que existe una experiencia muy limitada sobre la mejor manera de mantener o revitalizar el apoyo público durante una crisis de salud mundial que se extiende durante meses (potencialmente años) y que afecta a todos los miembros de todas las sociedades en todos los países.

Este documento se preparó en respuesta a las solicitudes de los Estados Miembros de orientación sobre cómo responder a la fatiga pandémica y revitalizar el apoyo público a los comportamientos protectores.


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