Opinión

El dedo de Dios

Alzheimer! Terrible palabra que muchos tienen miedo a pronunciar. Este mal del siglo XXI ha hundido ya en la desesperación a millones de personas. ¡Y la cifra va en aumento!

¡Sí! ¡Millones! Y eso si contamos sólo a los enfermos, a los tocados por el Dedo de Dios, que les da el olvido sin dolor. Si sumamos a estos los familiares, los auténticos pacientes, los sumidos en el dolor sin olvido, el número sube y sube sin parar. ¡No exagero!

¡Cáncer! Otra palabra terrible, que hace años procuraba ocultarse como si se tratase del famoso lagarto. A mí me la dijeron ¡y aquí me tenéis! Ya no es tan terrible porque en muchos casos se ha vencido a la enfermedad.

Pero con el alzheimer no se ha podido y, por mucho que se haya escrito y dicho de vez en cuando, no parece que en una década se consiga algo verdaderamente satisfactorio.

El alzheimer tiene, además, otra funesta consecuencia. Cuando yo luché contra mi cáncer no tuve que aportar ni una peseta de mi bolsillo. Ahora que padezco el alzheimer de mi esposa estoy sentenciado a consumir mi patrimonio, ganado con mi esfuerzo a lo largo de toda la vida, en aras de los cuidados que ella se merece. Pero ¿y los que lo tienen escaso o nulo? ¡Respondedme, si es que encontráis alguna solución para ellos! Pero dadme una respuesta real: no decid “Es que los mandarines deberían” Porque esos mandarines dicen, pero no hacen. Bueno, algo hacen, pero poco… Y como no lo hacen debe ser la llamada “sociedad” la que lo haga. Pero la SOCIEDAD somos todos: Uno a uno. No son “los demás”. Debes implicarte. Sólo así formarás parte de ella.

[pull_quote_left]Cuando yo luché contra mi cáncer no tuve que aportar ni una peseta de mi bolsillo. Ahora que padezco el alzheimer de mi esposa estoy sentenciado a consumir mi patrimonio, ganado con mi esfuerzo a lo largo de toda la vida[/pull_quote_left]Has de demostrar a los mandarines que esa SOCIEDAD responde más que ellos, para su vergüenza.

Subvenciones. En estos momentos la palabra es más terrible que el propio alzheimer, porque desde hace dos años se han visto reducidas en un porcentaje bochornoso, condenando a numerosas familias a prescindir de los cuidados necesarios por falta de recursos.

En Salamanca hay varios Centros que atienden a enfermos de este mal. Y está el Centro de Referencia Estatal, que investiga y trata gratuitamente a muchos, pero temporalmente. Y está la Residencia y el Centro de Día de la Asociación de Familiares de Enfermos de Alzheimer (AFA SALAMANCA), que actúa sin ánimo de lucro.

Las reducidas subvenciones se reparten en las AFA de Castilla y León según el número de socios, no de las necesidades. Y la de Salamanca es la única de España que tiene residencia de noche.

Lo considero totalmente injusto, pero así es y con ello hay que contar. Necesitaría, al menos, 3,5 veces más de lo que le dan, en razón de la diferencia del precio de un centro de día con respecto al de otro de noche y día, es decir, a tiempo completo

¿Cómo podemos paliar algo esta situación, aunque no sea la solución ideal? ¡Muy sencillo! Multiplicando por 3,5 el número de socios de AFA SALAMANCA.

Por esta razón os pido encarecidamente que os hagáis socios de AFA SALAMANCA. ¡OS NECESITAMOS!

¡LEVANTATE Y ANDA, SALAMANCA!

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3 comentarios

  1. Me uno a tu sos ,espero y deseo se cumpla lo que pedimos.nosotros sabemos cuanto amor hay tras elALZHEIMER…..,pero necesitamos ayuda ..HACTE SOCIO….

  2. Vaya verdad sentida y clara.Y el dedo de Dios,también se mueve para echarnos una mano pero a veces ni lo notamos.Y en momentos de desesperación nos sentimos abandonados.
    Vamos a seguir luchando,juntos mejor,todos a una.

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