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Carlos Molina: así es la metódica vida de un ‘loco’ de la portería

El portero del CD Guijuelo cuida hasta el más mínimo detalle su alimentación y ocupa su cabeza estudiando

Ser portero de fútbol no es tarea fácil, sencilla y ni siquiera normal; ponerse debajo de los tres palos, llevarse todos los palos y estar expuesto no lo puede soportar cualquiera.

Los que en algún momento hemos probado suerte en estas lides sabemos de sobra que hay que tener algún ‘tornillo’ más flojo de lo normal; pero, qué quieren que les diga, bendita locura.

Y es que no todo el mundo está preparado para soportar la presión de ser examinado con lupa cada partida, de que el más mínimo error acabe en gol y, por desgracia, que desde fuera del campo, los balones se paran, despejan y atrapan sin despeinarse.

Un ejemplo, solo uno más, es el portero del CD Guijuelo, Carlos Molina (Cartagena, 30-04-1991), quien lleva una vida ordenada, disciplinada, cuidadosa y respetuosa al máximo con un puesto tan exigente como el de arquero.

¿Cómo es su día a día? ¿Cuáles son sus rutinas? ¿A qué dedica el tiempo libre que le deja el fútbol? Éstas y otras cuestiones se resumen en las 24 horas de Carlos Molina.

Rutina diaria:

“Siempre me levanto a la misma hora, no más tarde de las 07.45-08.00 horas. Me gusta desayunar tranquilo y dar un paseo con el perro; si me toca entrenar, subo y voy directo y si no, aprovecho para estudiar (oposiciones para Policía Local en Cartagena) hasta las 12.30-13.00 horas. En caso de entrenar, cuando acabo doy otro paseo con el perro. Tengo un horario inglés y de octogenario (bromea).

Nuria (su pareja) y yo comemos muy pronto, entre las 13.00 y las 13.30 horas y luego nos sentamos un rato en el sofá para descansar y ver un rato la televisión o alguna serie. Sobre las 16.00 horas me pongo también a estudiar y si Nuria no trabaja, también se sienta un rato; más tarde, sacamos al perro para hacer un descanso y al subir hago un pequeño repaso de todo lo estudiado.

Además, tres días a la semana hago pesas en casa para no exponerme tanto en el gimnasio y el trabajo que me manda Xavi (entrenador de porteros del Guijuelo), y también trato de salir un par de días con la bicicleta una hora más o menos para soltar las piernas.

Al comer pronto, también cenamos antes, sobre las 20.00-20.30 horas y si Nuria trabaja yo ceno y ella lo hace más tarde. Suelo acostarme sobre las 22.30 horas viendo una serie o algo”.

Carlos Molina

Cuidado, respeto y método con la alimentación:

Desayuno: “Tenga o no entrenamiento, siempre desayuno lo mismo, porque me sienta muy bien; dos rebanadas de pan multicereal (30 gramos) con aceite y un poco de ajo y dos lonchas de pavo. También un café con leche oscurito sin azúcar y un vaso de zumo de naranja.

Media mañana: “Suelo tomar un zumo que no supere las 23 kilocalorías y una barrita de cereales y frutos rojos que no supere las 80, además de una pieza de fruta; si entreno, lo hago después”.

Comida: “Peso todo lo que como y hago un menú para toda la semana. 100 gramos de arroz, 100 gramos de pasta, 100 gramos de pescado, de pechuga de pavo. Por ejemplo, si como 200 gramos de legumbres le meto 100 gramos de pavo; o si como arroz, le añado 100 gramos de pollo y luego una fruta”.

Media tarde: “Me tomo un café manchado y sin azúcar para ponerme a estudiar, porque si no, me cuesta mucho. Y a mitad de tarde me como una barrita o un yogur natural que no supere las 40 kilocalorías, desnatado 0,0% y 30 gramos de frutos secos”.

Cena: “Xavi calcula y programa los entrenamientos y depende de lo que hagamos, ceno una cosa u otra. Por ejemplo, hay días de 100 gramos de arroz blanco con un chorrito de limón, otro día una tortilla francesa con un yogur desnatado 0,0%”.

De este modo, la ingesta de calorías diaria para un portero de Segunda B como Carlos Molina es de 1.500 más o menos, dependiendo del día, aunque en alguna ocasión puntual siempre se permite alguna sorpresa en alguna de las comidas.

¿Qué hace un día de partido? “La alimentación es igual que un día normal. Llego al vestuario y me gusta colgar el neceser, preparar todo y dejarlo ordenado, soy un poco como Rafa Nadal. Tampoco me gusta llegar y salir a ver el campo; me visto tranquilamente y miro las posiciones de mis compañeros, la táctica… y cuando quedan 10 minutos para salir con Xavi, hago movilidad de caderas y hombro y ya salgo a calentar”.

¿Cuánto peso pierde, de media, en cada partido? “Bueno, de media… suelo perder casi un kilo. Cuando jugamos fuera, comemos pizza o cosas similares y si es en casa Nuria prepara una pizza casera, que siempre sienta mejor, con una cervecita”.

El control de peso se ha convertido para Molina en algo muy exhaustivo. “Nos pesan dos días a la semana, pero yo tengo la costumbre de hacerlo a menudo porque llevo haciéndolo siempre y sabes que puede haber un día que peses más que otro, depende lo que hayas hecho, pero es algo circunstancial”.

Carlos Molina mide 1,88 y pesa ahora 79 kilos, su nivel más bajo. “Esto más ágil, fuerte y rápido que nunca; mi peso ideal son 80,5, pero así me encuentro bien. Estoy mejor con 79 kilos que con 82 porque tengo menos grasa y más músculo que antes. Con la edad te tienes que cuidar cada vez más el peso, eso está claro”.

Nadie dijo que ser portero de un equipo profesional no llevase sacrificios… pero haciendo lo que a un deportista le gusta, se lleva mucho mejor.

Carlos Molina


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