Economía

«Pensamos que nunca faltarán alimentos de calidad; eso nos lleva a no valorar lo que tenemos»

Víctor Rodríguez, gerente de Copasa, analiza la situación de los sectores agroganaderos

Cereales, porcino, vacuno, alimentos de calidad… un repaso por el sector en el que todo empieza.

Víctor Rodríguez, gerente de la cooperativa salmantina Copasa y miembro de la mesa de cereales de la Lonja, asegura que no se valoran los alimentos que tenemos porque damos por hecho que siempre van a estar ahí; y no es tan fácil producirlos…

El cereal ha logrado una tendencia alcista… ¿por qué?

La situación de este sector se complicó mucho en el último trimestre; China, que tiene gran liquidez, decidió llenar la despensa y por eso se produjo un crecimiento de la demanda; al ver la opción de subida de precios, todo se disparó. Ahora estamos así, aunque se ha relajado un poco, pero con precios bastante altos para el agricultor.

¿Es positivo para vosotros que suba el cereal?

Para nosotros, lo mejor sería un equilibrio, nada más. Que suba o baje, como cooperativa, nos afecta en la facturación, pero transmitimos subidas y bajadas para adaptarlas al mercado de la materia prima. Lo que sí nos afecta es el desequilibrio, cuando el agricultor pierde dinero, se produce menos, hay menos oferta y el agricultor pierda el paso, porque no se compra maquinaria, no se fertiliza del modo correcto… pero cuando hay equilibrio y con márgenes pequeños, viven agricultor y ganadero, que es la solución más deseable. Hoy está peor el ganadero y en nuestra cooperativa (Copasa) conviven los dos negocios; son complementarios, pero muchas veces están enfrentados.

El porcino ibérico vive una crisis galopante, pero desde hace semanas se ven ‘brotes verdes’…

El precio se desplomó por debajo de costes y todas las explotaciones estaban en pérdidas; eso es muy lamentable. Pero la campaña navideña en el ibérico, que marca muchas cosas, ha tenido que bajar precios, pero ha sido positiva en volumen y se ha movido mucho género. Se ha hecho sitio y hay liquidez para que el industrial pueda comprar y haya operaciones, subiendo un poco el precio y que el ganadero, al menos cubra el coste y no pierda dinero. Ojalá que en 2021 no haya tantos sobresaltos.

El vacuno siempre es el sector más estable, ¿por qué?

Siempre es más estable porque son producciones más libres y el mercado está un poco más controlado y regulado. No está bien porque el ternero de vida bajo bastante y eso le perjudica a Salamanca porque hay mucha vaca nodriza; el cebo también esta complicado por el coste de la materia prima y el producto final no despega mucho. Gran parte del consumo de este sector corresponde a la hostelería con las piezas nobles y si este sector no funciona, todo se complica mucho más.

¿Apreciamos y sabemos valorar la calidad de los productos de la tierra?

Creo que no; estamos acostumbrados a que así sea, a tener un producto muy bueno y asequible. Si se compara con lo que costaba a cesta de la compra hace 15-20 años es más barato, proporcionalmente, claro. Gastamos más dinero casi en ocio que en la comida diaria y en general, por supuesto; damos todo por seguro y pensamos que nunca nos van a faltar alimentos de calidad, y eso hace que no se valore lo suficiente.

Sin duda, Salamanca es la despensa de España

Tenemos productos de mucha calidad, la gente del campo trabaja muy bien y se le exige muchísimo; tenemos que hacer las cosas cada día mejor y es complicado combinarlo con un negocio. No espero gran cosa con la valoración de la sociedad, pero trabajamos para ello cada día; en general, damos todo por hecho y estamos mal acostumbrados.

Hubo un momento, al inicio de la pandemia, en el que sí se puso en valor el trabajo del campo. ¿Se ha olvidado ya?

Las cosas se olvidan; en la primera ola de la pandemia se reconoció mucho al sector sanitario, pero también al campo porque nunca faltó alimento y tenemos la suerte de tener un alimento de calidad, sano y cumpliendo toda la normativa, que es muy exigente.

Y las administraciones… ¿reconoce vuestro trabajo?

El sector no ha dejado de trabajar y la administración, en general, no ha estado a la altura. Nos declararon en la primera ola sector estratégico, cuestión que luego se perdió y no tenemos esa consideración, un error muy grave. Mientras no faltan alimentos, todo va bien, pero si faltan…

Pongamos que el campo deja de producir, en huelga; ¿qué pasaría?

Es muy difícil hacer una huelga y dejar de producir; pero fíjate, y pongo un ejemplo reciente. Con la nevada, se prohibió la entrada en Madrid y en dos días, los lineales se quedaron vacíos, generando pánico. El campo no tiene esa capacidad de parar porque se trata de producciones cíclicas y con agricultura y ganadería es a largo plazo porque si tú siembras en septiembre y octubre, lo cosechas en junio o julio y no se puede dejar de dar de comer al ganado. La reivindicación como tal le corresponde a los sindicatos; nosotros debemos producir mejor, dotar de tecnología y reivindicar la importancia del sector, dar a conocer la calidad de los alimentos y su respeto con el medio y la salud.

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