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Opinión

‘Robar’ el alma

 

Es habitual que nos guste fotografiar personas posando para captar lo que trasmite su imagen o para dejar que nos lleve la imaginación. Seguramente, el posado sea unos de los retos más complicados de resolver, pues no a todas las personas les agrada verse expuesta en una fotografía.

Normalmente, tendemos a complacer a la persona retratada recurriendo a cánones clásicos, pero si queremos hacer algo diferente, conviene tener clara la propuesta y la razón de la sesión. Una charla previa que explique la idea del reportaje es fundamental.

Crear un ambiente de confianza es esencial, pues seguramente no tendremos modelos profesionales para nuestro posado y aunque sepamos nuestro objetivo, tardaremos en encontrar lo que buscamos, lo cual puede generar estrés o transmitir inseguridad. Este momento, casi inevitable, debe ser breve para encontrar la dinámica adecuada que lleve la sesión a buen fin.

Cada sesión fotográfica tiene su ritmo, su pausa y su tiempo. Me recomendó un fotógrafo profesional que hacía books para escuelas de modelos, pausar diez minutos cada quince minutos de fotografía y no hacer más de setenta o noventa minutos por sesión, la intención principal es que no aparezca la fatiga, pues terminará reflejada en la imagen.

Es muy importante recabar ideas de profesionales para elaborar proyectos, para lo cual una solución sencilla es acostumbrarnos a ver revistas de moda, fotografía publicitaria, escaparates de estudios profesionales, blogs especializados en fotografía de modelos etc. En estos trabajos que propongo nada es casual, todo tiene un porqué: la pose, el color, el ritmo, la geometría…

En alguna ocasión he realizado sesiones con personas de confianza. Solo en una vez tuve delante un modelo profesional, fue en fotografía de exterior. Sinceramente, una experiencia maravillosa que desbordó mis expectativas al aportarme constantemente diferentes opciones. No se lo pregunté, pero seguramente era la dinámica habitual de cualquiera de sus trabajos.

Hoy acompaño el texto con un ejemplo de “sesión de estudio” en casa de mi amiga Clara que aportó su confianza y su conocimiento teatral. Otro ejemplo de sesión de exterior con el modelo Miguel Navarrete que ofreció su experiencia profesional en un reportaje que hice para Pepe Román.

El Blog de Pablo de la Peña, aquí.

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