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“No nos podemos permitir infancias o adolescencias robadas”

El 58% de los casos de acoso escolar quedan sin resolver

Visibilizar el acoso escolar es lo que está llevando a cabo estos días la Asociación Salmantina Contra el Bullying y el Ciberbullying de Castilla y León -ASCBYC- . Carmen Guillen, presidenta de la asociación, profundiza y conciencia a la sociedad de esta grave situación. Además, como portavoz de la asociación, exige al Gobierno que se aplique la Ley de Protección a la Infancia, que entró en vigor en 2021, para poder ayudar de manera más efectiva a las innumerables víctimas de acoso escolar

¿Qué actuaciones ve que son más necesarias para luchar contra el acoso?
Ante todo, prevención, hay que prevenir y educar. Lo que hay que tener muy claro es que, para solucionar un problema, primero hay que reconocer que existe. En eso, todavía somos bastante negados. Después, se pone siempre en marcha un protocolo. Por eso, ASCBYC siempre está a favor de la prevención antes que de la intervención.

¿Cómo atajaría usted el problema dentro y fuera de un colegio?
Erradicar todo esto es extremadamente difícil porque la violencia está dentro del ser humano. Si bien es cierto, hay que tener intención de hacerlo y para erradicarlo en los colegios hay que observar, ver y atajar el problema. Quizás lo que empieza siendo un conflicto si no se corta, acaba siendo generalmente un acoso. Y, fuera de los colegios, dentro de las familias, necesariamente es educación, educación y educación. Se debe hablar de todo ello y darles a los niños herramientas y confianza para que hablen si ven este tipo de cosas o si realmente están sufriéndolo en sus propias carnes.

¿Qué papel juegan los padres y las instituciones?
Muchos niños que acosan repiten conductas que están viendo. Y, ¿dónde las ven? Eso sería observar dónde están viendo ese tipo de cosas. El primer agente socializador que existe es la familia, la casa; y, el segundo, indudablemente es el colegio. Para ello, hay que observar y ver qué está pasando. Bien es cierto que, cuando se les dice a algunos padres que su hijo está acosando, éstos lo niegan diciendo “No, eso mi hijo no”; y, esto es un gran error. Al igual que, en muchos colegios cuando les dices el problema que tienen o que tienen un caso en su despacho, también lo niegan, pero, es otro grandísimo error. Quien hace ese tipo de cosas y se le reconoce y se le pone solución, en primer lugar, estará dando un ejemplo a sus propios hijos; y, en segundo lugar, si es un centro educativo, estará poniéndose ante el resto que no lo hace.

Carmen Guillén, junto a compañeros de Proyecto Lobo. Fotografías. ASCBYC

¿Dónde se encuentra el problema para que hoy en día siga existiendo esta problemática?
El tema principal de que siga existiendo el acoso serían muchos factores que debatir, pero hoy en día, sigue existiendo el acoso porque muchos casos se ocultan, otros se tapan, en otros muchos se ignoran y en otros casos se disculpa. Entonces, interactúan una serie de factores que hacen que el acoso siga existiendo. Cuando ocultas algo, lo ignoras o miras hacia otro lado, cuando levantas la alfombra y lo metes debajo o cuando lo niegas, estás siendo cómplice de que todo esto siga existiendo.

¿Cómo se puede ayudar a las víctimas?
Ante todo, hay que escucharlas, no sirve oírlas. Hay que diferenciar entre escuchar y oír. Sobre todo, hay que escuchar a la gente y hay que tratar de darle soluciones. No se les puede echar la culpa de lo que les está pasando, porque realmente no la tienen. A las víctimas hay que ayudarlas dándoles todo lo que necesiten en esos momentos, como asistencia psicológica o jurídica. En los propios colegios hay que poner los medios para que esas personas remonten. Hay que hacer adaptaciones que no se hacen y hay que seguir arrimando el hombro ante todo ello.

¿Cómo se recomponen los niños que sufren bullying?
Recomponer a una víctima de acoso escolar es muy difícil. Muchos de ellos incluso desarrollan estrés postraumático, trastornos de alimentación, ansiedad e incluso algunos llegan al suicidio. Estamos hablando de que, en 13 meses escasos, a nivel mundial de 200 mil casos de suicidios en menores por problemas de acoso escolar. Se trata de una subida de un año para otro de un 20% y, según estudios recientes, el 58% de los casos de acoso escolar quedan sin resolver. Tenemos un gran problema y no somos conscientes de ello, porque interactúan factores como los que he comentado anteriormente. Sin duda, se tapa, se silencia y se mira para otro lado. Mientras todo ese tipo de cosas se sigan haciendo vamos mal y, ante todo, el apoyo moral a la víctima es fundamental en cualquier violencia y en esta todavía más, puesto que son menores que aun no saben y tampoco pueden defenderse por sí solos. Actualmente, el suicidio es la principal causa de muerte no natural entre los jóvenes. Se trata de una franja de 14 a 28 años, por lo que es una verdadera crueldad y quien no quiera verlo o no hacer nada es cómplice de este tipo de situaciones, es tan culpable como quien lo realiza.

¿Cómo han influido las redes sociales en esta práctica?
Las redes sociales nos lo ponen realmente muy difícil. No se puede culpabilizar totalmente a las redes sociales, porque han venido a solventar parte de nuestra vida. Nos aportan cosas muy buenas, lo hemos visto con la pandemia. Pero, es cierto que las redes sociales nos han complicado aún más esta problemática por el mal uso y el abuso que se hacen de ellas. En España, no había una cultura digital y es ahora cuando empieza a haberla. Entonces, el mal uso y el abuso continuado que se hace de ellas ha hecho que lleguemos a situaciones como que el sexting suba más de un 20% y el grooming un 37% y delitos que realmente no sabíamos ni que existían. Por este motivo, se debe educar digitalmente, cosa que no se ha hecho hasta ahora, es fundamental. Siempre es mejor educar que prohibir. Hay que ser conscientes de que tienen cosas muy buenas, pero que detrás de un ordenador puede haber alguien que no es quien te está diciendo quien es o que puede tener otras intenciones que no son las mismas que las tuyas a través de perfiles falsos, usurpación de identidad o ciberbullying, todas esas cosas que tanto daño hacen y que se convierten en una pelota grande. Nos encanta el anonimato, que es rápido y que es viral y, en esa viralidad, a veces se acopla gente que no te conoce de nada.

Carmen Guillén, presidenta de la Asocaición Salmantina de Bullying y Ciberbullying de Castilla y León.

¿Ha observado un aumento del bullying tras la pandemia?
Durante la pandemia es verdad que los colegios estaban cerrados, por lo que subió el ciberbullying, pero es cierto que, el otro día leí un nuevo estudio y en él se hablaba de una subida de un 20% de un año para otro. También debemos tener en cuenta que esas cifras no son reales, porque generalmente son conductas que están basadas en el miedo y en el silencio, por lo que no se denuncian. Muchas veces, los niños se esperan para marcharse de un colegio a otro, pero no denuncian la situación o la denuncia queda a medias o no se les da la importancia que tienen. Entonces, esas cifras muchas veces no son reales, son superiores a lo que se dice, porque no se denuncian. Mientras no se denuncien no sabemos la magnitud del problema que tenemos, pero el bullying está subiendo, es algo que cotiza al alta.

Como presidenta de ASCBYC en Castilla y León, ¿puede decirnos si existe una diferencia en el índice de acoso entre comunidades? ¿Cómo se encuentra la situación en Salamanca?
Estos datos no los ha hecho públicos la Consejería de Educación este año todavía, por lo que no sabemos realmente cómo están ahora mismo las provincias. Es verdad que, cuando Fiscalía publica sus datos tampoco concuerdan mucho con lo que dice la Consejería de Educación y cuando yo miro mi agenda, tampoco concuerdan con lo que dicen unos y otros. Generalmente, no solemos estar de acuerdo, porque consideramos que la cifra es bastante superior. En Castilla y León si que hay bastante diferencia entre unas comunidades y otras por años anteriores. Los motivos son difíciles de clarificar, pero la clave está en cómo se interviene, la rapidez y la manera de actuar de unos centros y otros. Creo que la manera es la forma que tienen de intervenir o erradicar las cosas. Si empieza siendo un conflicto y acabamos disculpando todo diciendo que son cosas de niños o que estas cosas no pasan, puede acabar siendo un problema de acoso escolar que haga que ese niño se tenga que trasladar a otro colegio o que acabe haciendo cosas mayores. El protocolo es el mismo para todas las provincias, aunque los concertados pueden poner el suyo propio, creo que los casos varían indudablemente por la manera que tienen de intervenir.

Carmen Guillén, presidenta de la Asocaición Salmantina de Bullying y Ciberbullying de Castilla y León.

Siempre que se habla de bullying, las personas piensan en el acoso escolar, pero también existe en el ámbito laboral (mobbing), ¿existe alguna diferencia por el tema de edad o la manera de actuar? ¿Los datos varían mucho?
Por la experiencia que yo he tenido en centros escolares, muchas veces no saben de qué estás hablando. Sin embargo, les hablas de bullying y este concepto sí que lo conocen casi todos. Aunque, hay veces que lo confunden con el ciberbullying. La diferencia entre el bullying y el mobbing es una muy grande y es, que ésta última, es un delito y está tipificado y el acoso escolar no lo es. Existe el mobbing y cada vez más, pero estamos hablando ya de personas adultas que tienen posibilidad de defenderse, aunque con el acoso existe la indefensión aprendida. Tanto una cosa como la otra tienen que ser denunciadas, aunque el acoso escolar no esté tipificado como delito. Por ejemplo, en Francia, sí está tipificada. Hace unos meses, Emmanuel Macron decidió tipificar el acoso escolar como delito. Se encuentra en trámite, pero el dado está paso. Mientras, en España, podemos hablar del delito de injurias, humillación, honor o la integridad moral. Otro obstáculo es la Ley del Menor, que hasta los 14 años son inimputables hagan lo que hagan, entonces muchos menores juegan con ello; mientras que, la víctima se encuentra pagando un psicólogo durante años y directamente a la deriva. Estas cosas tienen que cambiar, porque los casos son cada vez más graves y no nos podemos permitir infancias o adolescencias robadas de esa manera. Los niños tienen y deben ser felices. Además, la cobardía no se encuentra en las víctimas, sino en quien realiza estas conductas y en quienes lo permiten.

¿Existe diferencia entre el acoso que sufren los niños y las niñas?
Acosan de distinta manera. Dependiendo de la edad que tengan, acosan de una forma u otra, pero debemos tener claro que cualquiera puede ser víctima o acosador. Los chicos se relacionan más con el tema de agresiones y las chicas tiran hacia el carácter psicológico, como la exclusión social, lo que se puede llamar la “Ley del Hielo”. Esto ocurre en primaria, en la secundaria ya influyen las redes sociales y otro tipo de bullying.

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