Ante dificultades económicas, la peor estrategia es el silencio. El impago conlleva intereses de demora, inclusión en ficheros como ASNEF y, en última instancia, el embargo de la vivienda. Sin embargo, existen mecanismos legales y comerciales para evitar este escenario.
HelpMyCash elaborado una guía práctica que explica, paso a paso, cómo actuar para evitar que una situación puntual acabe
derivando en un impago, con consecuencias como intereses de demora, inclusión en ficheros de morosos o, en los casos más graves, la ejecución de la hipoteca.
1. Actúa antes del primer impago
No esperes a que el recibo sea devuelto. Si sabes que no llegarás a fin de mes, contacta con tu banco de inmediato. Tendrás mucha más fuerza de negociación si aún estás al día con tus pagos. El objetivo es demostrar buena fe y voluntad de cumplir con la deuda.
2. Negocia con el banco: ¿Qué puedes pedir?
A las entidades bancarias no les interesa quedarse con inmuebles; prefieren cobrar la deuda. Por ello, suelen estar abiertos a dos soluciones principales:
- Carencia: Permite dejar de pagar la cuota un tiempo (carencia total) o pagar solo los intereses (carencia parcial).
- Ampliación del plazo: Alargar los años de la hipoteca para que la cuota mensual baje, aunque esto suponga pagar más intereses a largo plazo.
3. El Código de Buenas Prácticas (Salvavidas legal)
Si te encuentras en situación de vulnerabilidad económica, el banco está obligado por ley a ofrecerte soluciones especiales. Esto incluye:
- Reducción del interés a Euríbor – 0,10% durante 5 años.
- Carencia de capital durante ese mismo periodo.
- Ampliación del préstamo hasta los 40 años.
4. Formaliza el cambio (Novación)
Una vez pactada la solución, deberás firmar una novación hipotecaria ante notario.
- Costes: Podrías pagar una tasación (unos 300 €) y una comisión por novación (máximo 0,1% si se amplía el plazo).
- Gratuidad: Si te acoges al Código de Buenas Prácticas, el proceso es gratuito para el cliente.
5. Crea un «colchón» de seguridad
Para evitar que la situación se repita, los expertos recomiendan:
- Límite de endeudamiento: La cuota de la hipoteca nunca debería superar el 30-35% de tus ingresos netos.
- Fondo de emergencia: Intenta ahorrar un colchón que cubra entre 3 y 6 meses de tus gastos básicos para afrontar épocas de «vacas flacas».
Recuerda: La transparencia con tu gestor bancario es tu mejor herramienta. Informar del problema hoy puede salvar tu casa mañana.


















