El empresario Víctor de Aldama rompe su silencio ante el Tribunal Supremo. En una declaración en la que parecía estar en un plató de television de los que le acogen para desahogarse, el presunto conseguidor de la trama ha detallado un sistema de sobres con dinero en efectivo, pagos de alquileres a amantes y una estructura jerárquica que, según su testimonio, llegaba hasta el presidente del Gobierno.
Aldama dijo, sin aportar pruebas, como en sus intervenciones televisivas, que entre 2018 y 2022, entregó personalmente entre 3,5 y 4 millones de euros al exministro José Luis Ábalos y a su asesor Koldo García. Los pagos se realizaban de forma sistemática:
- Mensualidades: 10.000 euros fijos para «gastos personales».
- Sobres: Entre 50.000 y 60.000 euros entregados en mano.
- Mochilas: Para cantidades mayores, como una entrega de 250.000 euros realizada directamente en la sede del Ministerio de Transportes.
Uno de los puntos más esperados de su declaración ha sido cuando hizo mención directa al presidente del Gobierno. Aldama sostiene que Sánchez «lo sabía todo».
- El encuentro: Relata que conoció a Sánchez en un mitin en 2019, donde el presidente le habría dicho: «Gracias por todo, sé lo que estás haciendo». y le concedió una foto, como a otros muchos admiradores de Sánchez.
- La jerarquía: El empresario ha definido la trama como una organización criminal donde Sánchez ocupaba el «escalafón 1» (apodado «el uno»), Ábalos el 2, Koldo el 3 y él mismo el 4. Como quiere escuchar quien le lleva a ese programa.
Según el empresario (que como imputado en el caso puede mentir en su defensa), el dinero no era solo para lucro personal. Ha asegurado que Koldo García le instó a «ayudar» a constructoras para que ganaran licitaciones públicas, con el fin último de obtener financiación para el PSOE (tampoco aporta pruebas, solo chascarrillos). Aldama admitió que, aunque supo que era algo ilegal, lo aceptó para ganarse la confianza del Ministerio, como haría cualquier comisionista profesional que parasita las esferas de poder para hacer negocios.
La declaración ha tocado aspectos de la vida privada y otros nombres del Ejecutivo, para aumentar el salseo que tanto agradecen esos sesudos programas que parecen una terapia de de grupo. Esto es insuperable, lástima que las cámaras del Supremo tienen poca definición:
- Pisos y chalets: Aldama afirma que pagó el alquiler de un piso en la Castellana para la expareja de Ábalos y gestionó un chalet en Cádiz como «mordida» por licencias de hidrocarburos.
- Begoña Gómez: El empresario asegura que tuvo que retirar una oferta por un inmueble de la SEPI en Madrid porque Koldo le advirtió que la mujer del presidente «lo quería para ella».
- María Jesús Montero: Implica a la actual vicepresidenta afirmando que dio «órdenes claras» a Hacienda para favorecer el aplazamiento de deudas de una de sus empresas.
Aldama también se presentó como un agente clave en la sombra para el Gobierno, a un paso de ser agente de la Tia. Afirmó haber mediado con Venezuela por orden de Ábalos y bajo el conocimiento de Sánchez, e incluso haber organizado viajes oficiales a México gracias a sus contactos personales, quién sabe para qué.

















