Feijóo tienta a PNV y Junts con una moción de censura exprés

Feijóo, en el Congreso en abril. (Congreso)

El líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, ha lanzado una ofensiva parlamentaria para convencer a los socios habituales del Ejecutivo de que apoyen una moción de censura. El jefe de la oposición asegura que existen apoyos suficientes en el Congreso para forzar un adelanto electoral y ha garantizado que, para cumplir ese único objetivo, no es necesario que Vox forme parte del Gobierno interino. Tanto Junts como el PNV han vuelto de mostrar su desconfianza y rechazo a las propuestas del PP

Alberto Núñez Feijóo se ha mostrado optimista ante los recientes posicionamientos de formaciones como el PNV y Junts, que en los últimos días han reclamado al presidente un adelanto de los comicios. Según los cálculos del líder popular, actualmente existen 184 diputados en la Cámara Baja que defienden la necesidad de convocar elecciones generales, una cifra que supera por ocho escaños la mayoría absoluta parlamentaria.

A pesar de estos números, Feijóo mantiene la prudencia y descarta registrar formalmente la moción de censura hasta que los apoyos estén firmemente garantizados por escrito, instando de manera directa a los nacionalistas vascos y catalanes, así como a UPN y Coalición Canaria, a mover ficha en el menor tiempo posible bajo una premisa inequívoca: «Decencia y elecciones».

El factor Vox

La principal barrera para armar esta mayoría alternativa radica en el veto histórico que el PNV y Junts mantienen sobre la formación de extrema derecha. Para sortear este obstáculo, Feijóo ha aclarado que su única meta tras una hipotética investidura sería la disolución inmediata de las Cortes Generales y la llamada a las urnas, un diseño institucional que excluye la entrada de ministros de Vox en el gabinete.

Por su parte, la formación ultra ha recogido el guante de manera favorable. El vicepresidente de Vox, Ignacio Garriga, ha confirmado la disposición de su partido a respaldar la iniciativa del PP sin exigir contraprestaciones de poder ni puestos en el Ejecutivo. Garriga ha recordado la salida de su formación de los gobiernos autonómicos el año pasado como prueba de que su prioridad actual es desalojar al actual Ejecutivo, y ha matizado que coincidir en el sentido del voto con Junts en una sesión puntual no implica un pacto político con el partido catalán.

La respuesta de los socios

A pesar del movimiento estratégico del PP, tanto el PNV como Junts se han apresurado a cerrar la puerta a este escenario. Fuentes de ambas formaciones nacionalistas han asegurado que su posición no ha variado y que la opción de secundar una moción de censura junto a los populares no está en su agenda política actual.

  • Junts per Catalunya: La portavoz en el Congreso, Miriam Nogueras, ya había ratificado que el propósito de su partido no es cambiar ejecutivos en Madrid, reafirmando que la presencia o el papel decisivo de la extrema derecha en cualquier operación política constituye una línea roja insalvable para su organización.
  • PNV: La dirección vasca mantiene la misma postura de mínimos, desmarcando sus críticas puntuales a la gestión del Ejecutivo de cualquier alianza táctica con el bloque de la derecha.

Con este escenario, el líder de la oposición sitúa de forma explícita la responsabilidad de la continuidad de la legislatura en el tejado de los socios parlamentarios del bloque de investidura, vinculando sus decisiones futuras a las próximas revelaciones judiciales que afecten al entorno del Gobierno.

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