Villarejo señala a Rajoy como el beneficiario último de la «operación Kitchen»

Villarejo, este lunes en el juicio de la Kitchen.

El excomisario José Manuel Villarejo ha comparecido este lunes como testigo clave en el juicio por el caso Kitchen de corrupción de Estado, la presunta trama parapolicial diseñada para sustraer información sensible al extesorero del PP, Luis Bárcenas. Durante su declaración, Villarejo ha apuntado directamente al expresidente Mariano Rajoy, a quien acusa de instrumentalizar un operativo policial para obtener beneficios personales y políticos.

En una declaración de más de tres horas ante la Audiencia Nacional, José Manuel Villarejo ha afirmado que, aunque la operación tenía una vertiente «oficial y correcta» -destinada a localizar fondos de Luis Bárcenas en el extranjero-, el entonces presidente del Gobierno la utilizó para blindarse. Según el excomisario, Mariano Rajoy se habría aprovechado del operativo para «trincar» cualquier información que pudiera afectarle personalmente.

Villarejo ha exculpado parcialmente al exministro Jorge Fernández Díaz y al exsecretario de Estado Francisco Martínez, sugiriendo que fueron «engañados» por la astucia de Rajoy. Aunque el excomisario ha asegurado que «jamás» informó directamente al ministro, sostiene que el expresidente le solicitaba actualizaciones de los avances a través de terceras personas.

Un giro en la motivación del operativo

El excomisario ha sorprendido al tribunal al matizar su versión sobre el objetivo real de la operación Kitchen. Si bien en fases anteriores del proceso se centraba en la destrucción de pruebas perjudiciales para el PP, ahora sostiene que el fin último era localizar testaferros y supuestas informaciones sobre «tráfico de armas» que comprometían la seguridad nacional.

Villarejo ha justificado su cambio de testimonio alegando motivos de salud y una supuesta conspiración para «destruirlo» urdida en 2017 por Mariano Rajoy, el exdirector del CNI Sanz Roldán y el Rey Emérito.

Villarejo ha señalado al exdirector general de la Policía, Ignacio Cosidó, como la persona que le encargó personalmente reclutar a Sergio Ríos (chofer de Bárcenas) debido a sus habilidades para captar fuentes humanas.

El excomisario ha detallado que él mismo «adelantaba el dinero» para los pagos al confidente, fondos que posteriormente le eran reembolsados por la Dirección Adjunta Operativa (DAO) contra la entrega de recibos firmados.

Contradicciones en la cúpula policial

La jornada también ha contado con la declaración de Eugenio Pino, ex Director Adjunto Operativo, quien ha ratificado la implicación de Ignacio Cosidó en la trama. Pino ha contradicho la versión del propio Cosidó -quien negó tener constancia de la operación-, asegurando que fue el propio Director General quien impuso a Villarejo al frente de la captación del chofer, descartando a la unidad de Asuntos Internos.

Pino ha restado credibilidad a otras versiones de la investigación, como las vigilancias sobre el confidente, y ha descrito la estructura de mando como una cadena donde algunos mandos, en sus palabras, «no se enteraban de nada».

El juicio continúa bajo la presidencia de la magistrada Teresa Palacios, quien ha tenido que llamar al orden a Villarejo durante su comparecencia tras las críticas vertidas por el excomisario contra la Fiscalía y otros acusados, a quienes ha intentado vincular con supuestas maniobras de las actuales «cloacas del Estado».

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