El Ejecutivo de Pedro Sánchez ha reaccionado con dureza e ironía ante la propuesta del líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, de encabezar una moción de censura con el apoyo de las fuerzas nacionalistas. La portavoz del Gobierno, Elma Saiz, ha calificado el movimiento de «ejercicio de cinismo y desesperación», cuestionando la coherencia de un Partido Popular que busca ahora el auxilio de las mismas formaciones cuyos pactos con el PSOE ha criticado sistemáticamente. Los socios parlamentarios de la coalición se han sumado a las críticas, calificando la oferta como un «deseo» alejado de la realidad política.
Desde la mesa del Consejo de Ministros, el Ejecutivo ha cargado contra la estrategia del PP. La ministra portavoz, Elma Saiz, ha subrayado la contradicción que supone que Feijóo intente seducir al PNV y a Junts tras basar su oposición en el ataque frontal al autogobierno y la pluralidad. «A los gobiernos se llega con votos, y el PP no tiene un proyecto de país», ha sentenciado Saiz, quien ha contrapuesto la gestión del gabinete con una oposición que tilda de «marrullera».
Por su parte, el ministro de Hacienda, Arcadi España, ha incidido en la falta de rigor de la propuesta. Critica que el PP se niegue a hablar con el Gobierno pero «pida favores» a terceros y ha señalado que la coherencia es una materia que los populares «necesitan estudiar».
En la misma línea, el ministro de Presidencia y Justicia, Félix Bolaños, ha ironizado en redes sociales deseando «buena suerte» a Feijóo, asegurando que el líder del PP busca aliados que quieran «suicidarse de la mano de PP y Vox».
Montero advierte: «No hay cheques en blanco»
Desde Sevilla, la exvicepresidenta y líder del PSOE andaluz, María Jesús Montero, ha recordado que el sistema parlamentario español exige mociones de censura «constructivas» y no meramente instrumentales. Montero ha calificado de «iluso» el planteamiento de Feijóo, argumentando que, tras una «oposición de tierra quemada», el PP no puede pretender un apoyo incondicional de los nacionalistas.
Asimismo, ha dado valor político a la respuesta de Junts -que ha retado a Feijóo a ir a Waterloo-, señalando que las palabras de Jordi Turull tienen «profundidad» y no son una simple salida de tono.
Los socios de investidura cierran filas
Los aliados parlamentarios del Gobierno también han exhibido unidad en el rechazo a la oferta del PP, utilizando el humor para subrayar la supuesta debilidad de Feijóo:
- Sumar: El diputado Alberto Ibáñez ha ironizado con que el cambio de postura de los populares tiene un precio bajo: «Feijóo tiene a 150 euros -lo que cuesta el viaje a Waterloo- el tragarse el sapo de pactar con quienes llama gente peligrosa».
- Los Comunes: Gerardo Pisarello considera «evidente» que el PP carece de autoridad para ofrecer nada a quienes se han sentido atacados por su rechazo a la Ley de Amnistía o al uso de las lenguas cooficiales.
- Compromís: La diputada Águeda Micó ha asegurado que si Feijóo tuviera los números, «ya estaría hablando catalán en la intimidad», emulando la histórica frase de José María Aznar.
Tensión por las filtraciones judiciales
Más allá de la moción, el Ejecutivo ha mostrado su preocupación por la «asimetría» en la información judicial. María Jesús Montero y Elma Saiz han denunciado que la oposición parece conocer de antemano resoluciones bajo secreto de sumario. Pese a reiterar su «respeto absoluto» por la justicia, desde el Gobierno se ha defendido la libertad para criticar fallos judiciales cuando se detectan anomalías en los tiempos o filtraciones interesadas.


















