Opinión

Carta abierta a Mariano Rajoy

Querido Presidente:

Ayer, en la sede de la sociedad de ingeniería TYPSA, que preside Pablo Bueno, en San Sebastián de los Reyes, y con la más amplia concurrencia, en un auditorio que invita a la palabra y a la reflexión, pudimos seguir durante algo más de una hora la conferencia que el periodista Pablo Sebastián nos ofreció sobre la actual situación política en España y la posible futura reforma constitucional. Con un conjunto de ideas, que me han hecho reflexionar, y que me han llevado, finalmente, a escribirte esta carta, en un momento en que el país está pendiente de cuestiones políticas inmediatas de gran magnitud.

La de Pablo Sebastián fue una exposición muy completa, que en algunos momentos se remontó a la transición, con la tesis de que el régimen político que nació en 1978, está en vías de obsolescencia. Siendo necesario, pues, un gran esfuerzo nacional para hacer viable la reconfiguración de España como país moderno y con una democracia que funcione.

Como aspectos más negativos de la actual sociedad española, Sebastián destacó la corrupción, en un ambiente político en cuyo trasfondo se mueven una serie de males de la patria, que habría dicho en su momento el regeneracionista Lucas Mallada. Con instituciones muy deterioradas, y presiones sobre el poder, que impiden que en España la democracia tenga en buen funcionamiento. Lo que ha obstaculizado que en los últimos cuatro años, en paralelo a la positiva lucha contra la crisis económica, haya habido una serie de transformaciones para cambiar, a mejor, la faz del Estado español; en términos de participación, convivencia ciudadana, y sentido de la eficiencia de la Administración.

Con un conocimiento profundo de una serie de realidades que hoy caracterizan a España, el periodista se extendió sobre las posibilidades de que en el ambiente electoral anterior al 20-D, se vaya configurando la idea de que es necesario un gobierno en el que participen las tres mayores fuerzas constitucionales del país: PP/PSOE/Ciudadanos. En la idea de encauzar la cuestión catalana, y de impulsar después de los comicios, una serie de reformas, incluyendo la Constitución.

[pull_quote_left]El Gobierno Rajoy no está en condiciones de ofrecer a la hora electoral, un panorama de logros y avances entre 2012 y 2015 que sea convincente. Por mucho que estemos saliendo de la crisis con evidente recuperación económica[/pull_quote_left]Cuando escuchaba a Pablo Sebastián en su crítica de lo que han sido los últimos cuatro años políticos, me vino a la memoria “La Velada de Benicarló”, el escrito de Manuel Azaña de la primavera de 1937, cuando con diversidad de personajes en clave política, repasó los errores de la Segunda República Española. En la que no se supo hacer viable una convivencia de los diversos partidos de la derecha, el centro y la izquierda, a fin de consolidar el nuevo régimen. De modo que, a pesar de la victoria del Frente Popular en febrero de 1936, Azaña no supo o no pudo estabilizar y pacificar la vida política del país, de forma y manera que todos conspiraron contra todos en la preparación de lo que a la postre sería la tragedia de la Guerra Civil.

Hoy no nos hallamos en circunstancias tan dramáticas, pero el Gobierno Rajoy no está en condiciones de ofrecer a la hora electoral, un panorama de logros y avances entre 2012 y 2015 que sea convincente. Por mucho que estemos saliendo de la crisis con evidente recuperación económica -que Pablo Sebastián destacó en su conferencia-, el país está desarticulado, con posiciones muy enfrentadas, con la evidencia de que no hay separación de poderes, y con el problema clave sin resolver del secesionismo catalán.

En tales circunstancias, ya en el coloquio, yo le pregunté a Sebastián sobre si ve posible que en España, el 20-D, pueda darse un efecto Cameron. Esto es, si con los avances en lo económico, y con un posible golpe de timón -para encauzar el tema catalán a mejor-, no sería posible que el PP saliera de las elecciones con unos resultados aceptables, que le sirvieran para seguir gobernando, ésta vez en posible coalición con PSOE y Ciudadanos. No es cuestión de conseguir la mayoría absoluta como logró Cameron, en gran medida por la diferencia de sistemas electorales, y también porque el problema de Escocia quedó en situación de tratamiento a largo plazo.

El caso es que sobre el tema hubo una larga reflexión por parte del conferenciante, en la idea de que una coalición postelectoral PP/PSOE/Ciudadanos, pudiera poner al independentismo en su sitio, planear las transformaciones de una nueva transición, con unos Pactos de La Moncloa bis, un proyecto de reforma de la Constitución, así como con una modificación de las leyes electorales para disminuir el peso desorbitado de los partidos nacionalistas en la conducción de los grandes problemas nacionales.

[pull_quote_left]Es recomendable que el PP en su campaña, hable -igual que hizo Cameron- mucho más de futuro, demostrando, además, que tiene ganas de contribuir al cambio, pero con perspectivas integradoras en pro de la defensa y mejora de la Constitución, lejos de considerarse per se como gran salvador de una España que necesita de renovaciones importantes[/pull_quote_left]El referido efecto Cameron sólo será posible en España si se procede ya mismo a inhabilitar legalmente a los responsables del secesionismo; tanto por incumplir la Constitución, como el propio Estatuto de Cataluña, que para su reforma necesitan de los dos tercios del Parlamento catalán, proporción a la que no llegan los independentistas. Como también es recomendable que el PP en su campaña, hable -igual que hizo Cameron- mucho más de futuro, demostrando, además, que tiene ganas de contribuir al cambio, pero con perspectivas integradoras en pro de la defensa y mejora de la Constitución, lejos de considerarse per se como gran salvador de una España que necesita de renovaciones importantes a convenir con otras fuerzas políticas.

Pero esos objetivos no podrán alcanzarse -sólo quedan siete semanas para la cita electoral- si no se ofrece una perspectiva de conciliación, de pacto futuro, sin miedo a ir a una reforma constitucional, asumiendo al mismo tiempo la responsabilidad de convocar a la inmensa mayoría de los ciudadanos a un verdadero proyecto de país. Un gobierno que sepa ponerse a la altura de las circunstancias, como después del 15-J-1977 hizo Adolfo Suárez, a quien Pablo Sebastián dedicó un recuerdo tan encendido como justo.

Espero que estas reflexiones al hilo de un convivium político, puedan serte de alguna utilidad en las próximas semanas.

Un cordial abrazo.

Ramón TAMAMES

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