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El corral

 

Érase una vez un pollito de águila que fue llevado a un acogedor corral donde se crió entre gallinas. Un día, siendo ya adulto, mientras picaba el suelo en busca de grano vio una sombra y alzó la vista para ver qué era lo que surcaba los cielos. -¡Escóndete, es un águila!- cacareó gallina miedosa.

Para vida apacible la de la oveja. Al resguardo de la lluvia, sin que falte comida, siendo vaciada cíclicamente para poder continuar con su desarrollo vital. Si enferma se la trata y cuando la lana crece en exceso, se la esquila para pasar un verano más fresco. Si sobrevive a la evolución de los tiempos es por su asociación con el humano. En libertad sería carne de cañón.

En el corral. Con todos sus congéneres, con los iguales, llevando la misma vida, la existencia es apacible, sin preocupaciones, sin competitividad… Todas están igual. Comida, agua, paseo diario, ordeño… Hasta de sus crías se ocupan otros (hasta los 6 kilos aproximadamente, algo más en según qué zonas).

Dentro del rebaño es difícil que aparezca una oveja consciente de que tanta monotonía es tan segura como aburrida. Sería una oveja descarriada por supuesto. Quizá esa sea la única diferencia objetiva en el comportamiento entre una oveja y tú. Lee si quieres acerca de la pirámide de necesidades que proponía Maslow, la cadena de los fines de Aristóteles, el poder controlador de la socialización de que habla Csikszentmihaly. Si quieres claro.

Quizá para conseguir un rebaño de ovejas libres y biempensantes haría falta un pastor que se preocupara por su individualidad pero está claro que es inviable. Son negocios. Las ovejas valen según el tamaño del grupo. Sólo una no da carne, ni lana, ni leche suficiente para que sea interesante cuidarlas. Y las viñas. Y las pipas. Y por supuesto las personas. Una sola no interesa. Es un asunto de eficacia, eficiencia, costes, sinergias. El pastor que saca a las ovejas de su corral da el mismo número de pasos con una que con trescientas. Y lleva perro. Seamos eficaces. Construyamos grandes bloques de cemento donde poder almacenar cuanto más mejor.

Si durante la parte más importante del desarrollo de la personalidad somos considerados como una parte minúscula de un gran sistema y nos convencen de que a todo lo que podemos aspirar es a formar parte del mismo (con un 5 vale), parece difícil poder llegar a plantearse una posibilidad distinta. El único camino para conseguir algo diferente es ser capaz de imaginarlo y juraría que no ha sido la preocupación de los pastores en los últimos tiempos. O dentro o fuera.

Sé oveja.Tendrás la seguridad del alimento, del cobijo y del paseo. Si te conviertes en pastor quizá te veas obligado a escoger tu comida, tu techo, los individuos de los que te rodeas y qué rutas alternativas puedes explorar. El resto del rebaño te mirará extrañado y tratarán de impedir que saltes el cercado.

¿Quién demonios te crees que eres?

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