Imagen: Pixabay
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Todos estamos por el gozo, la tranquilidad y el bienestar. En la naturaleza humana está rehuir del sufrimiento, la angustia y el temor. Sorprende, pues, que no se haga más contra quienes promueven los enfrentamientos personales, las guerras entre pueblos y siendo lobos se disfrazan de corderos. Es hora de que prevalezcan lo sensato y racional. Pese a que sea más fácil herir que curar, nunca será preferible dañar que sanar.

Tendemos a la buena salud, un trabajo grato, trato amable y que lo moral y justo sea antes que la ambición y el poder. Sin embargo, hay gente que vive para el poder y el dinero, todopoderosos e influyentes que dominan y triunfan de la mano de la inteligencia artificial, con el aplauso de los incautos y la indiferencia de muchos. Mala cosa sería que para sobrevivir hubiera que ceder y consentir.

No vale engañarse, hay sombras sobre el horizonte, aprovechados mandando e inútiles dando lecciones. Les digo que si no se pone remedio vienen tiempos de engaños, abusos y despotismos. El remedio es no rendirse y el mayor logro, hacerlos fracasar. Dulce y amable queda poco, así que hay que buscar el modo de vivir la vida queriéndola y hallar maneras de actuar que hagan que merezca la pena vivirla.

Licenciado en Geografía e Historia, exfuncionario de Correos y escritor


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Manuel Rodríguez Barba

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