Hay estados de alarma falsos, viejas glorias arrogantes, quienes ocultan la verdad y te piden la rendición si les llevas la contraria. No les hagan caso. Es preferible tener en cuenta que hay estrellas que iluminan la noche, balcones que dan a jardines, caminos anchos, cielos despejados y amores que no defraudan. Les digo que lo bueno está por venir, es algo a elegir cada día y, tener a quién sonreír, un triunfo.
De amedrentarse nada. Estamos hechos para el buen sabor, el gozo y la alegría. El mundo está repleto de bellos amaneceres, soles que aparecen donde menos te lo esperas, grandes maestros, puertas sin cerrojos y sucedidos generosos. Nada de parar donde divertirse está mal visto, las buenas palabras no sirven y te toman por insignificante. En la vida no todo está claro, pero desterrar a los violentos, soberbios y tiranos, sí.
Este es un gran país, de mucha gente buena, ríos caudalosos y playas espléndidas, de sol, fiesta y siesta, de admirar sus olivos, viñas y naranjos, de jóvenes empapados de ilusión, porvenir y razón, de viejos tocados por la gracia de la fortuna. Hay manos firmes y seguras, y son robustos los brotes de deliciosos frutos. La verdad es que a quienes les da miedo el presente acaban teniendo un futuro desastroso. Y ya saben, estar vivos no es lo mismo que vivir.
Licenciado en Geografía e Historia, exfuncionario de Correos y escritor
Aliseda, una puta coja (2018)
Lluvia de cenizas (2021)
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Sombras en el jardín (2024)






















