Opinión

Tabú y la excusa perfecta

UNIVERSIA: ¿Cómo resumiría el siglo XX España?
PAUL PRESTON: La Historia de España desde principios del siglo XIX hasta ahora ha sido una serie de intentos de modernizar el país que han supuesto desafíos al sistema de poder dominante en cada momento, del poder social, económico, político. A estos desafíos les siguieron periodos de reacción para sofocarlos e intentar retrasar el reloj de la Historia. (Entrevista a Paul Preston / 5 de julio de 2005).


Imaginemos por un momento que nos despertamos de un sueño profundo, inducido, quizás, por las ondas morbosas de la telebasura o de su prima hermana, la teleoficial.

Imaginemos ahora que al despertar nos informan -no sabemos lo que ha durado nuestro sueño- que en USA está prohibido hablar del asunto Watergate, y que al incauto que lo menciona le cae encima el chaparrón sincronizado de toda la patrística política y mediática de aquel poderoso país.

Si aquel sueño tóxico de que despertamos no hubiera ocasionado un reset fatal en nuestra memoria, no podríamos dar crédito a esa información, porque cuando caímos en aquel sopor letárgico, USA era según todos los papeles en regla una democracia consolidada y de ringorrango.

Ahora bien, si de lo que nos informan al despertar es que en la España de ahora mismo (la entusiasmada y post moderna España del pelotazo) no se puede mencionar la guerra sucia de los tiempos gloriosos de Felipe González, ni las torturas sádicas de aquellos antros y calabozos, ni las víctimas inocentes (que lo son unas y otras) hechas desaparecer, ni la cal viva con que se intentó tapar aquellos muertos, no nos extrañaría nada.

Cuestión de costumbre tan propia de aquí. Y de falta de respeto a la historia (que incluye tanto las acciones criminales de ETA como las acciones no menos criminales del GAL). Cuestión también de TABÚ, que es un modo de pensamiento poco evolucionado, primitivo, muy nuestro, propio de sociedades que no confían en sí mismas y que no han perdido aún la legaña de la cueva. Sociedades oscurantistas.

Oscurantismo que una vez que se siembra no da frutos de un sólo tipo, sino que de la misma savia de la que brotan los crímenes de la razón de Estado, beben las múltiples formas de corrupción política, económica, e institucional.

Todo es empezar a manejarse con comodidad en la sombra y sin testigos: torturas, asesinatos, cal viva, fondos reservados, saqueo de dinero público…

De ahí que muchas veces los protagonistas de unas y otras formas de degradación moral (los crímenes de Estado y la corrupción política y económica) sean los mismos.

Cuando un país le pierde el respeto a la verdad, se adentra en un bosque del que es difícil salir. No es solo que la verdad pierda el camino como Pulgarcito, sino que no la reciben ni como refugiado. Cuando un país entierra su memoria, está enterrando sus opciones de dignidad y de futuro.

[pull_quote_left]Resulta sorprendente que el PSOE siga empeñado en vendernos que es más coherente y acorde con un proyecto socialista y de cambio, aliarse con Ciudadanos que con Podemos, Izquierda Unida, etc., que han obtenido muchos más escaños y cuyo programa es efectivamente socialista y de cambio [/pull_quote_left]Algunos, a este ejercicio saludable y pedagógico (incluso académico) de la memoria lo descalifican como resentimiento. Pero por esa regla de tres, Paco Umbral, Haro Tecglen, y tantos otros que dentro y fuera de nuestras fronteras, pusieron con suficientes razones y sobrado fundamento a caer de un burro a Felipe González, no por todas sus acciones (sería absurdo), pero si por muchas de ellas, graves, decisivas, significativas, y sintomáticas, serían unos resentidos. Lo serían incluso los historiadores que intentan descubrir y describir la realidad.

«Un partido político tiene la oportunidad de hacer la revolución democrática y, en lugar de eso, revende España a sus eternos dueños» dijo Umbral sobre El socialfelipismo: la democracia detenida.

En resumen, resentido sería todo aquel que no le baila el agua al poder, que se queja y no se calla, de las políticas injustas, del saqueo de las instituciones, de las cíclicas estafas históricas, y de algo tan sucio como la guerra sucia.

Y resentido es quien aprende de la experiencia hija de la memoria. Resentido sería incluso el perro de Pávlov, que tras ofrecerle comida y darle en cambio un garrotazo tres veces seguidas, construye una memoria que para mí que no es hija del resentimiento sino del empirismo consecuente y de la inducción científica.

Según ese mismo modo de razonar ¿los que prefieren echar un tupido velo sobre estos asuntos, serían estómagos agradecidos de los que tanto proliferan en los aledaños del poder?

Ahora se nos quiere convencer de que el motor del movimiento de los indignados y del 15M es el resentimiento y el odio político.

¿Y toda la campaña orquestada (incluidas cloacas del Estado), la caza de brujas puesta en marcha para que el 15M no asomara nunca jamás su patita por la puerta del Parlamento, debe considerarse amor fraternal?

¡Que no! ¡Que no va de eso!

Resulta sorprendente que el PSOE siga empeñado en vendernos que es más coherente y acorde con un proyecto socialista y de cambio, aliarse con Ciudadanos que ha obtenido 40 escaños y que defiende la vieja política del PP (que es la del IBEX), que con Podemos, Izquierda Unida, etc., que han obtenido muchos más escaños y cuyo programa es efectivamente socialista y de cambio.

¿Sorprendente?

Quizás no tanto si empezamos a comprender que el pacto a priori con Ciudadanos es la excusa perfecta para seguir practicando la política del PP (en el fondo es lo que se quiere) sin que los estafados votantes del PSOE se molesten.

Es astuto y muy hábil para este camelo autoproclamarse profeta y mesías de la «transversalidad», y nos quedamos tan anchos. Tan anchos (y laxos) que devenimos en pura forma sin sustancia, en entelequia que todo lo abarca sin atisbos de concretar ninguna realidad de cambio.

¿Es este doble lenguaje, esta hipocresía, en que la corrupción, el saqueo, la burla a la democracia y la falta de respeto de los derechos humanos (incluidos los de los niños refugiados), se adornan con la palabra libertad, lo que está matando a Europa?

¿Es Pinochet, defendido al alimón por Margaret Thatcher y Felipe González, nuestro modelo a seguir?

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