Opinión

Desapariciones y fantasmas

Las alucinaciones organolépticas son una constante de nuestras apariciones marianas, y raro es el evento de esta naturaleza en el que no huele a flores y ambrosía, o si hay hambre, a pollo frito, como el que ocupaba el sueño obsesivo y volátil de Carpanta, cuyos atracones se componían de vaho tibio (y aún le sobraba para el día siguiente).

Maduro, que en el fondo está muy verde y le falta un hervor, también es aficionado a estos encuentros en la tercera fase, aunque quien se le aparece es Hugo Chávez en forma de pajarito locuaz, y nunca en ayunas sino bien comido.

A mí me da la impresión de que con el mantel puesto, el mandatario venezolano deviene menos metafísico y más concreto. De res extensa anda sobrado, de res cogitans intuyo que no.

A juzgar por el tono y la retórica de sus discursos, debe ser bastante bruto, y sus peroratas me recuerdan los discursos testiculares del dictador Primo de Rivera, una especie de macho ibérico en uniforme que usaba Alfonso XIII para sacudir collejas, tapar desastres marroquís, y exiliar Unamunos, mientras él se dedicaba a borbonear y vivir del cuento. “Ya tengo a mi Mussolini” le dijo Alfonso XIII a Víctor Manuel III, presumiendo de matón.

Juzguen ustedes si no es cierto que los extremos se tocan (hablo de jefes), cuando el ministro más rancio de Rajoy (el de interior) va condecorando vírgenes (como si la Virgen no tuviera otra cosa que hacer), y el heredero más rancio de Hugo Chávez recibe epístolas evangélicas de un jilguero parlanchín.

¿No sería el arcángel San Gabriel, el tal jilguero anunciador?

Si es que en el fondo y en las formas, Maduro es muy español. Y místico.

He puesto antes «vírgenes» con minúscula (ustedes disculpen), porque cuando son muchas y varias, cada una con su nombre y personalidad, entramos de lleno en el campo del politeísmo y el paganismo feraz, y yo solo pongo con mayúscula a los dioses oficiales del Estado.

No me extrañaría que unos y otros, marianos y bolivarianos (hablo de gerifaltes), coincidieran en algún paraíso fiscal rezando a las sociedades pantalla, tan evanescentes y fantasmas como ellos mismos.
Que en estos oratorios dedicados al dios dinero, todos los gatos son pardos, todos los hombres de Estado, filantrópicos, y todos los traficantes de drogas y armas, hermanitas de la caridad.

Allí verán al primer ministro islandés, antes de salir por piernas abucheado por sus ciudadanos; a un Camerón tan demócrata y liberal, que se disculpa y a otra cosa mariposa; a un presidente de Argentina recién llegado (Mauricio Macri) y a una expresidenta de la misma nación, que se acaba de ir (Cristina Kirchner), que remedan la «transición» argentina “a la española” (de oca a oca, y mango porque me toca); a una hermanísima borbónica (que habrá presidido más de una filantropía floral de pegatina en la solapa) haciéndole un corte de mangas a la plebe; a un literato global y tan liberal que se libra –como puede- de los impuestos; a un cineasta rebelde  … ¡Qué sé yo!

Así como la missing mass, es la materia que falta, según los físicos, para comprender el universo tal como este se nos aparece, y ahora solo hay que buscar en sus rincones profundos para averiguar dónde se esconde, el missing money es el dinero que falta para explicar el caos actual y la desigualdad creciente, y aunque todo el mundo sabe dónde se oculta, los que mandan (y mangan) no lo quieren encontrar.

A la hora de conocer que ocurre con los derechos humanos en Venezuela (es este un tema que se trata mucho aquí), no se fíen de Rajoy o de Felipe González, porque los tales se pasan esos derechos por el arco del triunfo, y si hay intereses y pasta por medio, se vuelven daltónicos.

Ya me dirán ustedes que le importan a Rajoy los derechos humanos de los niños españoles que pasan hambre (lean el último informe de Cáritas al respecto), o que le importaban a González los derechos humanos de Venezuela en tiempos de su «amiguito del alma» Carlos Andrés Pérez, durante cuyo mandato hubo corrupciones a granel y hasta fosas con cal.

Guiémonos por Amnistía Internacional, que es gente seria. Y Amnistía Internacional informa que el respeto de los derechos humanos en Venezuela deja mucho que desear, y que hay presos políticos. Leopoldo López es uno de ellos, es un preso de conciencia:

“Los cargos contra él no se fundamentaron adecuadamente, y la pena de prisión a la que ha sido condenado se debe a motivos políticos”, informa Amnistía Internacional. Esto arroja el descrédito sobre el régimen de Maduro.

[pull_quote_left]La gran noticia sin embargo no es esta, sino que al parecer Rajoy y González se van a preocupar también -de aquí en adelante- por los derechos humanos en España, e incluso en China [/pull_quote_left]Obvio es para quien lo quiera saber y tener en cuenta, que la inmensa mayoría de los simpatizantes de Podemos, somos tan bolivarianos y forofos de Maduro como hinchas de Rajoy y jaleadores de Rita Barberá. Y que sin embargo, lo que si nos une e identifica es el hartazgo por la corrupción y la involución antidemocrática en España, y en el objetivo de corregir estos vicios de los que depende nuestro futuro civil y de los que pende el frágil hilo de nuestra democracia, no miramos hacia Venezuela para buscar inspiración, sino hacia nuestra patria (que es la herida que nos duele) para buscar remedio.

En ese intento se ha constituido este partido con sus raíces en el 15M, y el futuro le dará o le quitará la razón de ser, aunque de momento muchos de los que le ponen a parir, ya le han birlado gran parte de su programa.

¿Pero no era bolivariano y antisistema el tal programa?

La gran noticia sin embargo no es esta, sino que al parecer Rajoy y González se van a preocupar también -de aquí en adelante- por los derechos humanos en España, e incluso en China y en Marruecos, donde por cierto el segundo (González) tenía hasta hace poco una mansión más propia de un sátrapa oriental.

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