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El bipartidismo cierra filas con la monarquía

Los dos partidos mayoritarios, PP y PSOE, tienen aún la fuerza suficiente como para pilotar la abdicación de Juan Carlos I en su hijo, el príncipe Felipe, sin necesidad de verse comprometidos por otras fuerzas políticas.

 

La solidez del bipartidismo se puso en cuestión en las elecciones europeas del pasado 25 de mayo. La primera víctima ha sido el líder del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, y en el PP no se esperan consecuencias porque se sienten ganadores.

Quizá la Corona no quiere correr el riesgo de que aumente la desafección hacia las dos principales fuerzas políticas del país, y en los comicios generales del próximo año no tengan ya representatividad suficiente para garantizar la sucesión en el trono de Felipe VI.

Y es que, la sucesión y la abdicación no estaban reguladas en la Constitución. Una Ley Orgánica debía establecer los criterios que había que seguir, pero todavía no se había elaborado. Las leyes orgánicas deben ser aprobadas por mayoría absoluta en una votación final en el Congreso de los Diputados y, todavía hoy, existe una mayoría absoluta, la del PP, que junto con el PSOE suman el 80 por ciento de la representación de los votantes.

El bipartidismo tiembla

El 25 de mayo entre los dos no alcanzaron el 50% de los votos por primera vez, y el sistema empezó a resquebrajarse. Curiosamente, una semana después de esos comicios, nos encontramos con la abdicación del Rey y la necesidad de aprobar por la vía urgente la ley que regulará la abdicación.

Felipe VI podría jurar como nuevo rey de España antes de finales de junio ante las Cortes.

Una vez que el heredero asuma la jefatura del estado, él será inimputable judicialmente y su esposa, la reina Letizia, será aforada gracias a la reforma de la Ley Orgánica del Poder Judicial que está promoviendo el PP.

El Rey Juan Carlos dejará de tener la condición de inimputable y la reina Sofía tampoco se sabe en qué estado quedará.


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