Jesús Málaga

En recuerdo de Atilano Coco

Cuando accedí a la alcaldía de Salamanca conecté con la comunidad protestante, entonces con el culto en unos bajos del paseo Canalejas. Conocía la simpatía que sentía por ellos don Miguel y quise seguir su ejemplo. Conocí a su pastor, Carlos López, que en la actualidad es el obispo de la Iglesia Anglicana de Madrid, del que llegué a ser amigo. Consideré que Salamanca tenía una deuda con su antecesor Atilano Coco y ambos pergeñamos la construcción de una residencia. El Ayuntamiento cedería el solar, a cambio ellos invertirían en Salamanca pagando la construcción del inmueble. El arzobispo de Canterbury, entre otros, sufragó las obras y hoy podemos decir que Salamanca ha reparado, en parte, el buen nombre de Atilano Coco, asesinado vilmente sin que don Miguel pudiera hacer nada para evitarlo.

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