Opinión

Intontar

 

 

 

Voy a intentar que suceda algo con una historia (ojito con las fuentes). A la vista puede resultar, si quieres, insignificante. Como cualquiera de esas miles de insignificancias que significan tanto una vez decides mancharte las uñas rascando un poquito. La pintura salta enseguida en esos casos. La de lo rascado. La de quien rasca.

 

John Smith, un individuo ni alto ni bajo, ni gordo ni delgado, de quien no se podía asegurar que fuera rubio pero desde luego moreno tampoco, era el desconocido más entusiasta de La Ciudad sin Iguales. Muy entusiasta. Más que tú. Siempre capaz de ponerse a intentar cualquier cosa que se le pasara por la cabeza.

El ejemplar Smith contaba, además, con una inquebrantable voluntad. De alguien con esa suma de características de incuestionable poder, solo cabe esperar lo mejor. Cientos de lo mejor. No conozco una lista fiable tipo Forbes que haga ranking de personas así, de haberla, él estaría sin duda en el Top 10. Digno de aplauso sincero ya que estaríamos midiendo la entrega personal, no lo avispado que es un individuo en su relación con el vil parné.

Permíteme destacar alguno de sus magníficos logros. En una ocasión, intentó comerse una pizza de cada variedad de las que ofrece esa conocidísima cadena/franquicia originaria de su tierra. Otra vez, trató de hacer volar un aparato sin combustible. Motivado, supongo, por la reconocida industria aeronáutica que lleva años instalada en la zona. La Ciudad del Aire le dicen, por algo será.

Otro momento épico que perdurará en el tiempo fue el de aquella asfixiante tarde de verano, cuando decidió intentar cruzar buceando las aguas del río que recorre el condado de Sedgwick, el Arkansas,  10 veces sin parar. Y cuando intentó tocar la luna con sus propias manos…

Sonoros éxitos como verás. Quien consigue todos sus objetivos debe recibir el mayúsculo reconocimiento de todo el mundo. De hecho, el gobernador de Kansas no se resistió a celebrar con algarabía tales logros. Fue sencillo. Montar un gran desfile a lo bienvenido Mr. Marshall en las anchas calles de la localidad. Claro, el primer modelo urbanístico es de finales del XIX. Eso son anchuras y no las de la vetusta Europa.

Se acercaba el día del homenaje y el diestro encargado de labrar los honores correspondientes en la placa conmemorativa de la que se haría entrega a John Smith se mostró dubitativo.

– Vamos a ver – dijo – Este John Smith… ¿No será mi vecino? Una vez casi se ahoga cuando se metió en el río una hora y 59 minutos después de abandonar en la segunda de las 72 pizzas distintas del Pizza Hut que dijo iba a intentar comerse. Mala jornada para él, ya por la mañana perdió su cometa cuando trataba de volarla. Esa noche, sentado junto a mi puerta, vi como al bajar de la ambulancia estiraba los brazos hacia el cielo… –

Curva: Te decía que iba a intentar una cosa. Que no puedas no decir que no sabes nada de Wichita, Kansas.

¿Intentado o conseguido?

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