Cosas de la vida

Vigo reduce los accidentes en un 43% gracias a sus rotondas inteligentes

Las rotondas inteligentes también se llaman “turborrotondas” y fueron creadas en los años noventa en los Países Bajos. Este sistema consiste en una señalización de forma horizontal, de manera que cada conductor de los vehículos está obligado a no cambiar el carril por el que entra. Con ello se reducen al mínimo los cambios de carril y las probabilidades de colisión.

 

Estas “turborrotondas” las implantó el Ayuntamiento de Vigo a finales de 2015, en el cruce la Gran Vía con la calle Islas Baleares. Con el paso del tiempo creó seis más en la avenida Castrelos, Europa, Samil, Castelao y en la intersección de la avenida da Beiramar con la calle A Coruña.Y casi dos años después, la siniestralidad se ha reducido casi a la mitad, un 43%.

Según los servicios municipales, en 2016 se produjeron un total de 159 accidentes en las rotondas de Vigo. Una cifra considerablemente inferior a la de los años anteriores: en 2015 fueron 261; en 2014 hubo 267 y en 2013 un total de 296.

Aunque estas rotondas inteligentes también tienen sus desventajas y es que pueden provocar dudas en los conductores que las ven por primera vez y están acostumbrados a las rotondas convencionales donde los vehículos que están circulando por la derecha siempre tienen preferencia. Además, si el conductor se equivoca de carril, no le será posible acceder a la salida que quería y tendrá que abandonar la rotonda y encontrar un cambio de sentido. Vamos que requieren que el conductor sepa de antemano que salida va a coger para entrar por el carril oportuno.



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