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Opinión

Mochilas llenas, monederos vacíos

Acaba de comenzar un nuevo curso escolar y las familias hacen números para llenar las mochilas de sus hijos con el material.

 

Contamos en esta sección con la opinión de dos familias por un lado Raquel Sánchez y Arsenio García padres de Erika de 12 años y Álvaro de 8, que acuden a un colegio concertado de Salamanca y de Sonia Pérez y José Carlos Borrego, padres de Bárbara de 17 años y Alejandro de 11 que están escolarizados en centros públicos. Estos dos ejemplos se pueden trasladar a la inmensa mayoría de las familias con hijos en edad escolar.

Comentan que para poder afrontar el comienzo de curso cuentan con ayudas para libros gracias al programa RELEO de la Junta de Castilla y León, y a las subvenciones para materiales de algunos ayuntamientos como es el caso de el de Villares de la Reina. En la enseñanza obligatoria los gastos están casi cubiertos, pero para la enseñanza de bachillerato no, aunque siempre se puede pedir ayuda a la Junta sobre todo en el caso de desplazamientos.

Los padres tienen que estar muy atentos a las fechas de solicitudes para poder beneficiarse.Explican que aunque las ayudan existen, ahora en el mes de septiembre hay que adelantar el dinero y presentar las facturas correspondientes para recibir los reembolsos.

Estas dos familias son afortunadas porque tienen la suerte de trabajar los dos cónyuges y los gastos que supone poner al día tanto material escolar, como las prendas de vestir de sus hijos, resultan más llevaderos; pero coinciden en la opinión de que para otras, el desembolso por adelantado de una fuerte cantidad de dinero, les desajusta el presupuesto familiar.

Las ayudas estatales son una oportunidad, en la que ambas familias están de acuerdo, para educar a sus hijos en la responsabilidad al tener que cuidar los materiales que posteriormente van a tener, bien sus hermanos  u otros compañeros del centro escolar siempre que les sirvan, si no han cambiado la editorial. Este es un tema a debate y que tiene que solucionarse para evitar gastos innecesarios.

Sin duda los componentes de estas dos familias coinciden en la transmisión de valores a sus hijos, haciéndoles conscientes del aprovechamiento de los recursos y  de la solidaridad con los más desfavorecidos de la sociedad.

Enhorabuena por ser un ejemplo de convivencia y equilibrio tan necesarios en el entorno social.

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