Opinión

Nitro

 

No se tuvo en cuenta que su color es con el que pintarás el cielo del próximo día de termómetros rojos. La medalla de oro para el ardor, al hielo se le escurrirá entre las manos la de mercurio. Se decidió que el azul sería su color oficial. El de la sección de congelados, el de la flecha cabizbaja de los mapas del tiempo, el de los ojos del rey enemigo de los tronos de los hombres.

 

El frío comienza siempre en desventaja, no por el color sino por su supuesta crítica falta de calor. Eso es todo lo que le sucede, que su temperatura es baja o más baja de lo que se desea, conviene o resulta agradable (se desea, conviene o resulta agradable, se desea, conviene o resulta agradable, eco, eco, eco…).

El calor expande, reconforta, se comparte, se ofrece, se regala, el frío, en cambio, es otra cosa, contrae, es íntimo, es interior, es personal. ¿A quién le apetece acercarse a quien vende frío? Que injustos hemos sido. Por muy conveniente que pueda llegar a ser, solo se le llama cuando duele. No, no puede ser por su favorecedor color, es por nuestro tacto, porque no agrada, qué estupidez, el grado siempre fue cosa del vino.

El calor tiene la mejor prensa de su parte. El vapor de una taza de café, la danza de un fuego, la ducha caliente que todo lo repara o esa pasión de ahí dentro. ¿Cómo pensar que vendrá el tiempo a apagar el café, a silenciar los instrumentos a los músicos de la chimenea, a sustituir el cálido flujo por la gota fría, a garantizar que la pasión de mañana será más moderada que la de hoy? No son cosas para pensar en caliente. El mal rollo es para el frío.

Porque el calor es pura energía que se manifiesta así, con un aumento de temperatura procedente de otras energías, es vibración, son cuerpos en movimiento. Con el calor surge la vida, el calor da la vida, es vida, en el agua, en la tierra, en el aire, en la piel, es generoso, alegre, luminoso, colorido, sonoro, no guarda, no ahorra. El calor es Carpe Diem. El calor es lo que se desea, lo que conviene, lo que resulta agradable, lo estimulante, lo inmediato.

El frío nunca es el invitado más popular, contra el frío se lucha. Con café, con fuego, con plumas y duchas, con energía, con vibraciones, con cuerpos, con movimiento o simplemente tiritas. No tiene tantos amigos que lo defiendan pero está tranquilo, no necesita mucho quien sabe conservar lo bueno.

Siendo justos, el frío tiene sus momentos, sus cosas, el jamón, el gin&tonic, el polo de limón. El calor conversa, el frío conserva, se comporta con serenidad y tranquilidad por impresionante o imprevisto que se presente un suceso, reacciona sin inmutarse, sin expresar (que no tener) la más mínima emoción.

¿Guardas muchas cosas en el horno?

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