Opinión

La familia es la familia

Recientemente, los periódicos de la ciudad publicaban que el alcalde se había reunido con las asociaciones de apoyo a la familia de Salamanca. El objeto de este encuentro era presentar el Plan municipal de apoyo a la familia y a la infancia.

Casualidades de la vida, ese fin de semana, después de leer esta noticias sobre la familia, la mía ha ampliado sus miembros y he pasado a regentar el cargo de tía segunda, cargo que todavía no sé si me viene grande o «chico», pero que por lo pronto ha hecho que me interese por las políticas municipales de apoyo a la familia y a la infancia y decida escribir este artículo.

Volviendo al Plan del Ayuntamiento, por lo que he podido leer a través de los medios, este plan consta de cinco líneas estratégicas y más de una veintena de objetivos específicos, acompañados de 131 medidas. Así, por lo que veo, parece un plan ambicioso.

La página web del Ayuntamiento de Salamanca recoge una pequeña descripción del Plan y empieza diciendo que la primera línea estratégica contempla la posibilidad de crear un Observatorio Municipal sobre Familia. La creación de un órgano de participación ciudadana me parece una propuesta de democracia directa muy interesante y desde aquí propongo que en ese órgano participen todas las asociaciones de apoyo a la familia y todas aquellas entidades que defienden los derechos de las familias.

Si el Ayuntamiento busca de verdad apoyar a estas, deberá promover la participación en este órgano de grupos como la PAH (Plataforma de Afectados por la Hipoteca) que con sus acciones ayudan a que muchas familias no sean desahuciadas. Por supuesto, deben participar las asociaciones que representan otros modelos de familia, como son las familias LGTB (gays, lesbianas, transexuales, bisexuales) y por supuesto las asociaciones de vecinos. Estas sí que conocen todos los modelos de familia que tenemos en esta ciudad, conviven con ellas puerta con puerta.

[pull_quote_left]Como el Ayuntamiento me haga caso e incluya mis propuestas, veo una ciudad habitable, con familias diversas, con educadores con empleo, con guarderías públicas suficientes, con padres y madres trabajando y cuidando igualitariamente y con algún concejal o concejala a la puerta de un banco pidiendo la dación en pago para alguna familia[/pull_quote_left]Incluso, ya siendo muy ambiciosa, deberíamos participar la Plataforma por Permisos Iguales e Intransferibles de Nacimiento y adopción (PPIINA) que reivindicamos la familia igualitaria y por tanto la infancia con corresponsabilidad.

Otras de las líneas de intervención del Plan reconocen la necesidad de desarrollar programas de carácter educativo y ahí comparto 100% la necesidad de que las instituciones se impliquen ofreciendo talleres, cursos o cualquier actividad que eduque en el respeto a los derechos humanos y que a los padres y madres les de herramientas para educar.

La cantidad de profesionales que salen de nuestra Facultad de Educación tienen que tener un hueco en esta ciudad, tienen que poder quedarse.

Imagino que este plan tan ambicioso reconoce una oferta de empleo público donde profesionales de la educación puedan desarrollarse laboralmente y que no estemos siempre «tirando» del voluntariado o de la precariedad laboral para impartir estas actividades.

En este abundante plan existe una línea que reconoce la atención a la familia con especiales dificultades. Aquí imagino que nuestro Ayuntamiento se habrá acordado de las 23.834 (30.640 según Comisiones Obreras) personas desempleadas que también son familia o tienen familia.

Nuestro Ayuntamiento debe apostar por un plan de empleo local que vaya más allá de las acciones formativas, ya sea a través de las medidas del Plan de estímulos para el crecimiento y desarrollo o con otra actuación específica.

La cuarta línea de intervención habla de conciliar la vida familiar y laboral. El Ayuntamiento plantea aumentar horarios en los centros infantiles y yo le propongo, a mayores, aumentar el número de centro infantiles públicos. En la actualidad, nuestra ciudad cuenta con cuatro guarderías de titularidad municipal, una de la Diputación y cuatro más de la Junta de Castilla y León. En total nueve. En la oferta privada se cuentan más de veinte, por lo que parece que la oferta pública se queda reducida. Aumentar plazas de 0 a 3 años sería una medida fundamental para apoyar a la infancia y sobre todo a la familia, pudiendo esta mantener su puesto de trabajo y tener a sus menores cuidados.

La última línea de intervención promueve, entre otras, la creación de un Consejo de niños y niñas, con el objeto de darles mayor voz a los pequeños. Esta propuesta me da más miedo, me estoy imaginando: ¿Quiénes participarán en el Consejo, habrá un casting tipo la Voz Kids, dependerá de las notas que saquen en el cole o serán los padres los que apunten a sus hijos a una lista de «consejeros»?

Estas propuestas son buenas siempre que se desarrollen instrumentos de participación directa que no excluyan y que lleguen a todo el mundo.

Por último, la propuesta que más me ha gustado es aquella de fomentar conductas cívicas para hacer la ciudad más habitable. Me imagino que con esto el Ayuntamiento eliminará todos los favores a la clase política, dejaremos de ver sobres de dinero negro, meterán a los corruptos en la cárcel y no habrá privilegios para los que se apelliden Borbón. Eso sí será dar ejemplo de civismo y respeto.

En fin, como el Ayuntamiento me haga caso e incluya mis propuestas, veo una ciudad habitable, con familias diversas, con educadores con empleo, con guarderías públicas suficientes, con padres y madres trabajando y cuidando igualitariamente y con algún concejal o concejala a la puerta de un banco pidiendo la dación en pago para alguna familia. Es lo que tiene tener un Observatorio de la Familia que represente a las Familias.

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