Opinión

Agradecimiento a la Guardia Civil en Villamayor

Tranquilidad y suspiros, es lo que “en mi opinión”, se ve y respira en Villamayor, en nuestra maravillosa y recuperada Urbanización Los Almendros.

Ayer tarde de paseo en familia, comenzamos el recorrido del paseo diario, pero con un cambio. Cuando llegamos a la esquina que llevamos evitando cuatro meses y nos dábamos la vuelta para no pasar por la casa donde estaban viviendo los okupas, decidimos que YA SI PODÍAMOS PASAR, porque ya no estaban. Durante dicho paseo, existieron charlas animadas y normales con diferentes vecinos acompañados de sus perros, hablando de temas que no fueran el único y protagonista de estos cuatro meses, los okupas. Mi sensación fue que encontramos a más vecinos paseando que de costumbre durante estos cuatro meses.

El susto aún está en el cuerpo, pero todo va y tiene que ir encaminado hacia conseguir la normalidad a la que estábamos acostumbrados.

El sábado pasado por la tarde, volvimos a tener otro susto, con otro intento de ocupación por otras personas diferentes a las que el fin de semana anterior ocasionaron los disparos.

Primero vino un coche con algún menor y después un furgón grande con más menores y cargados de muebles, por supuesto no comprados en Ikea…

En mi jardín, pasando el día con unos amigos y de pronto escucho un frenazo que me paró la respiración unas décimas de segundo. Esos frenazos, tan fuertes…, los hemos escuchado durante tanto tiempo…, otra vez vino la angustia. No llevábamos ni una semana de semi-tranquilidad, aderezada con mucha desconfianza.

Me levanté rápidamente de la silla, sin explicar nada de lo que había escuchado, y dije en alto que me iba a sacar la basura. Allí vi el primer coche…, bajando personas y entrando en la casa, ¿otra vez a volver a empezar de nuevo?, llamadas de teléfono a emergencias, policía…, ¿otra vez a pasar por el miedo?…

Pero después de cerrar el contenedor y darme la vuelta, apareció mi nuevo color favorito EL VERDE, ¡apareció un coche de la GUARDIA CIVIL!, pero si aún no había ni entrado en casa para llamarles…, ¡espectacular!

Entré rápidamente en casa y le informé a mi marido de la situación. El cual salió a la calle, donde comenzaron a reunirse vecinos enfrente del chalet que pretendían ocupar de nuevo. Salieron vecinos de sus casas, mensajes por WhatsApp, llamadas de teléfono…y después vinieron más vecinos de diferentes calles. No estábamos dispuestos a permitir que otras personas sin derechos sobre esa vivienda, nos volviesen a hacer el día a día tan complicado.

Comenzaron a llegar más coches de la Guardia Civil y más agentes. Se dieron situaciones tensas y complicadas, que sólo ellos fueron capaces de solucionar.

Y ahí estaban un montón de vecinos defendiendo la paz, tranquilidad y normalidad que teníamos antes.

El trabajo de la Guardia Civil fue PERFECTO y cuando digo PERFECTO, me refiero a PERFECTO. Porque consiguieron que los “nuevos okupas” se fueran. Si, se fueron, parecía increíble, se habían ido de verdad, no se habían quedado…, mira que resulta fácil escribirlo y leerlo, pero verlo, fue sorprendente. Otro pasito más hacia la normalidad que antes teníamos.

Seguimos, mañana del domingo y el chalet amanece con desperfectos. Mañana del lunes y una empresa de cerrajería enviada por la entidad financiera propietaria del chalet, después de varias diligencias, recibe la orden de poner rejas a todas las ventanas y puertas de la vivienda.

Como si fuese un truco de magia, en uno, dos y tres, tooooodo solucionado, pero… y lo que ha costado…MUCHO. Volver a la normalidad de antes ha costado muchísimo, y aún seguiremos durante un tiempo con algo de miedo y desconfianza a ruidos, coches y personas.

Gracias a TOOODOS. Empezando por los vecinos y vecinas, que se han implicado de forma visible y no visible. Han hablado con sus amigos, contactos, pedido ayuda y consejo aquí y allá. Todos han colaborado para volver a tener una vida normal.

Gracias a la inmensa paciencia que ha tenido el 112, con las llamadas que hemos hecho todos los vecinos durante estos cuatro meses. Gracias por haber creído en la información tan real y a la vez tan surrealista que os contábamos por teléfono. Nos habéis escuchado y puesto en marcha las medidas oportunas para intentar solucionar cada conflicto.

Gracias a la entidad financiera, que por fin tomó una medida visible y efectiva para solucionar esta situación tan perjudicial para tantas personas y niños que vivimos aquí.

Gracias a la Policía Local de Villamayor, por sus repetidas y frecuentes visitas.

Gracias a aquellas personas, que desde el Ayuntamiento de Villamayor, han querido y podido ayudar durante estos cuatro meses.

Gracias a los diferentes medios de comunicación que en esta última fase del camino han publicado y difundido todo lo que aquí ha estado sucediendo. Y por supuesto a la FIDELIDAD y CLARIDAD de INFORMACIÓN de este medio, LA CRÓNICA DE SALAMANCA, vuestras palabras han ayudado a mover más rápidamente las llamadas y los papeles de algunos despachos.

Y a los que me haya olvidado de dar las gracias, perdonar y también gracias.

Por último, las GRACIAS SÚPER GRACIAS a mi nuevo color favorito, EL VERDE, a la GUARDIA CIVIL DE LA COMPAÑÍA DE SALAMANCA, porque SIEMPRE HABÉIS ESTADO AHÍ, PROTEGIÉNDONOS y VIGILÁNDONOS. La mayor parte de las veces de una forma no visible, porque vuestro trabajo debe ser así, por nuestra y vuestra seguridad. Gracias por arriesgaros por nosotros, ¡VIVA EL VERDE!

Aún así, yo seguiré poniéndome mi mandil fucsia, porque “en mi opinión”, es mejor estar prevenido.

GRACIAS, GRACIAS Y GRACIAS A TOOODOS

María García

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2 comentarios

  1. Me sumo a las felicitaciones a el cuerpo de la GUARDIA CIVIL, no sólamente nos ha protegido y vigilado. Han hecho muy bien su trabajo, es un cuerpo de élite con personas de calle que arriesgan su vida. Mil gracias por estar siempre ahí, dónde se les necesita. Es de bien nacido el ser agradecido y creo que es de reconocimiento el decir las cosas como son y cómo han sucedido. Gracias señores de la GUARDIA CIVIL. Siempre agradecidos.

  2. Me alegro mucho nosotros lo sufrimos en el piso de encima donde vive mi madre, dos años horribles, esto no se deveria consentir, las leyes favorecen a esta gente que están acostumbrados a vivir así, de ayudas sin trabajar y apropiándose y destrozando lo que no es suyo, atemorizan a los vecinos, bueno mientras las leyes sigan así, seguiremos viendo esto,suerte y tener mil ojos.saludos

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