Opinión

Todos locos

 

Cualquier asociación ha de contar con al menos dos miembros. Con esta afirmación prácticamente podría darse por zanjada cualquier discusión concreta o abstracta con la que podamos tropezar o contra la que darnos de bruces. No estoy siendo redundante, el tropiezo por lo general es un acontecimiento anterior al impacto contra el suelo.

Cierto es que existe al menos un tipo que ejercita su existencia al margen de las leyes de la lógica por su intangibilidad. Entiéndase, no todo lo rojo está caliente, no todo lo azul es frío, no todo lo verde es natural o eco-sostenible, ahí están el frigo dedo, el mediterráneo en agosto y el mismísimo Fairy para demostrarlo. Hablando de las asociaciones, evidentemente me refiero a las de ideas.

Un tipo al que conocí hace mucho tiempo me contó que la única diferencia que era capaz de ver entre el Quijote y la Biblia era la compañía (cuantitativa y cualitativa) de la que se rodeaban los personajes principales. Especuló también con la posibilidad de que las letras cervantinas en realidad no fueran otra cosa que un tratado o ensayo acerca de la bipolaridad. Ojo con la idea, de ambas lecturas se pueden extraer grandes conclusiones acerca del operar debido y adeudado de entes cualesquiera como tú y como yo. Ya se sabe, para asociar ideas no es indispensable una segunda persona.

Si. La Biblia es más clara, es un libro de instrucciones lleno de mandatos seguros y lógicos. No ahorra energía en decir lo que se tiene y lo que no se tiene que hacer, lo que está bien y lo que está mal. No escatima tinta ni papel para avisar por qué camino se sube hasta el cielo y cuál es el del infierno, lo cuenta de fabulosas maneras pero sobran las indicaciones de Google Maps.

El hidalgo y su escudero en cambio, con toda esa bipolaridad mencionada, se muestran más ocupados en prevenirte de que el polvo que manchará tus pies, da igual que camines con prudencia o con osadía. Muestra con más interés preceptos seguros ilógicos.

Y es que claro… Evidente que seduce la idea de gritar ¡al ataque! cuando con firme convicción se cree que a lo lejos se muestran “treinta, o pocos más, desaforados gigantes”. ¿Cómo no pensar en hacer batalla y quitarles a todos las vidas ya que es gran servicio a Dios quitar tan mala simiente de sobre la faz de la tierra? Claro que sí, arre Rocinante.

Aunque claro eso sí… Quietito Rucio si resulta que tus ojos susurran a tus orejas ¿Qué gigantes ni qué gigantes? ¿Qué brazos largos de casi dos leguas? A ver si van a ser molinos de viento, y lo que en ellos parecen brazos son las aspas, que, volteadas del viento, hacen andar la piedra del molino y como te arrimes te sacarán de Campo de Criptana de un solo mandoble…

Puestos a asociar ideas, quizá el paraíso se encuentre guardado por gigantes a los que hay que tumbar. Por molinos, desde luego que no.

Moveyourself.    

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