Opinión

Igualmiente

 

Ruego tenga a bien disculparme su Ilustrísima Señoría. Reafirmo mi rechazo a lo que entiendo como malcreída igualdad que usted propone. Yendo más lejos, comentarle que me parece una idea genial sobre la que proceder con una adecuada exoneración de vientre. Y es que según me da a entender, todos tenemos los mismos derechos, y por ahí no puedo pasar.

Tómate unos segundos para valorar si estás de acuerdo o consideras que esta afirmación es propia de un cavernario portador de taparrabos. Seré lo que tú quieras.

Igualdad. Mismo examen para todo el mundo. Para todos por igual. Te lo dicen con buenos ojos y cómo lo vas a interpretar… ¡Pues claro que sí! ¡Ponnos otra que la pago yo! Me abruma tanto derecho, se me llena el alma de gozo ¡grande! solo con pensarlo. Eh, que tú y yo tenemos los mismos derechos, ¿no es precioso?

Y eficiente, porque de un plumazo, con una sola bienintencionada palabra se instauran el buen rollo y la solidaridad y el abrazo al cosmos y el veganismo y las mujeres y los niños y los negros bailan. Paz. Igualdad…

Puedo plantearla desde mi perspectiva si quieres, porque claro, tampoco el mensaje viene con instrucciones. Por ejemplo, a mí, para todo en general me va bien con que me hagan exactamente el caso justo pero por supuesto no me gusta verme desatendido en ningún momento. No pido que me pongan las cosas en bandeja de plata porque me aburro, pero que tampoco la cuesta me deje exhausto por favor. Que haya música, acepto casi todo pero se me reserve el derecho de subir o bajar el volumen y de saltar tema a mi voluntad, sin esfuerzo podré justificar mi adecuada opinión. Más sería abusar, menos de tonto del pedir.

¿Vale así como punto de igualdad? Ya solo faltan unos flecos ¿Cuánto? ¿Cuándo? ¿Cómo?

Igualdad. ¿Quién la quiere? Vale de acuerdo, quedan exculpados los padres de niños que van a coles con uniforme. Para el resto de los casos, ¿quién la quiere?

– No quiero yo, su Señoría, ser tratado como el resto, porque lo que yo necesito no tiene porqué necesitarlo nadie más, porque lo que yo quiero no tiene por qué quererlo nadie más. Porque lo que yo puedo, puede no poderlo nadie más. Porque lo que yo creo, seguro que no lo cree nadie más.

>> Bórreme de la lista de solicitudes de igualdad. Apúnteme en la de la libertad. Exijo a este tribunal se me permita necesitar lo que necesito, querer lo que quiero, poder lo que puedo y sobre todo, y sin condición alguna, creer en lo que creo. 

>> ¿Igualdad Señoría? ¿Por qué no nos olvidamos de las cosas que no serán jamás por imposibles? Conquistar el espacio no es ir a la luna ni orbitar satélites. ¿Igualdad? Verbo vano, déjese de tonterías. Hablemos de oportunidades y de justicia.

Moveyourself.    

Más información, aquí

 


Noticias relacionadas

Un comentario

Deja un comentario

Botón volver arriba