Opinión

Juego de tronas

 

Estaba en juego la disputa del trono desde el que gobernarlos a todos. Los aspirantes pertenecían a 5 familias que ansiaban ocuparlo para dominar todos los reinos. En un día se resolvería. En una noche se revelaría.

Antes de la gran batalla, los bandos velaban armas seguros de estar bien preparados, concienciados y listos durante la tensa espera. Las estrategias previas los satisfacían, andaban convencidos de que tanto sus defensas como sus ataques serían certeros.

Confiados, creían conocer el territorio a dominar y también a sus gentes, llevaban toda una vida entre ellos, no podían equivocarse. Conscientes de que en una batalla puedes ganar o perder, de que el empate es improbable y en caso de darse, solo a un lado se le reconocerá la sonrisa.

Llegó el día, llegó el momento. Pero llegó bastante antes de poder contar las bajas y el botín. La partida se había jugado por adelantado. Los primeros de su nombre de cada una de las 5 casas, de las 5 familias, habían recorrido el reino, de punta a punta, contando a cada par de orejas, mostrando a cada par de ojos, enfriando o abrasando cada centímetro de piel, qué reino entendían y menos o más, qué harían para que esa visión suya se impusiera sobre las otras cuatro y…

Venga va, sin más enredos, que estamos hablando de las elecciones. ¿Por qué habrá pasado lo que ha pasado? Te cuento mi idea. Porque somos un montón de personas las que tenemos derecho a meter una papeleta en un sobre y éste en una urna. Y porque compramos historias. En ese montón hay quienes las discuten y hay quienes las aceptan. Y así en general, probablemente siempre haya más, entre los unos y entre los otros que prefieran jugar en un tablero tranquilo que en uno en plena convulsión.

El tono importa y la ira, en un momento dado absorbe pero termina por agotar. Piénsalo un minuto. Imagina que estás en una entrevista de trabajo inversa, en la que eres tú quien tiene que decidir si contratas a alguien como jefe para los próximos cuatro años de tu vida. Me atrevo a apostar que una gran mayoría ha de preferir a quien en unos minutos te explica que tu empresa tiene posibilidades, tiene futuro y que hay que hacer ciertas cosas para llegar a ese objetivo ante quien se presenta indicando que hasta hoy todo ha sido un desastre y que de no hacer exacta e inmediatamente lo que propone es cuestión de minutos sucumbir ante los caminantes blancos…

Leí una cita que se atribuye a Otto von Bismarck. “España es una nación tan fuerte que lleva siglos tratando de autodestruirse y no lo consigue”. Hay otra de un viejo griego que dice que en el medio está la virtud. Quizá tuvieran razón, quizá por eso no se haya comprado esta vez la historia de la ira. Quizá por eso la trona de hierro esté bajo el culo que está.

Esta vez salió así. Otras fueron exactamente igual pero al revés.

Moveyourself.    

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