Opinión

Estimada Diana

 

Le dicen puntería como si solo dependiera de unos buenos ojos para ver claramente el centro de la diana. Evitada la ceguera, existen medios para corregir las deficiencias visuales. De sufrirla, una campanilla o un cascabel le bastarán al oído. ¿Por qué aciertan unos y otros no?

Por la fuerza no es, no hay dianas que no se puedan alcanzar, porque de ser inalcanzables no podrían ser imaginadas. Descartados pues los bíceps con los que excusarse. La flecha vuela ligera para el arquero y el arco no pesa.

¿Alguna habilidad especial personal y única entonces? Que va, tampoco. Se trata de acertar con un blanco casi siempre inmóvil, casi siempre perenne mientras yerres, casi siempre caduco en cuanto lo toques. No te devolverá el golpe. Cambiará de marco después, eso sí, se hará otro.

¿No tienes arco ni flechas? Es normal, lejos queda lo medieval. ¿Para qué ibas a tenerlos antes de quererlos? ¿Para qué ibas a quererlos antes de necesitarlos? Olvídate de las flechas, pasa de los arcos, es un estorbo llevarlos y de nada sirve guardarlos. ¿Los tienes? Estás tardando en tirarlos.

Solo hace falta una cosa, necesitas la necesidad, el resto sobra. Esa es la diana. El viento que aleja tu tiro se llama ansiedad, no te precipites, enseguida se calmará.

Ánclate al suelo, pies bien firmes, adelanta uno en perpendicular a tu objetivo, sujetarán la obligada torsión de tu columna. No es como las de los edificios, te sujeta a ti, no a un pesado techo.

Elévate, crece desde dentro, recuerda que estás delante de lo que quieres, confía, sujétate, olvida esas prisas, está delante, permanece. Prepárate para hacer las dos cosas que tu cuerpo sabe hacer mejor que tú, la tracción, todo consiste en empujar hacia o tirar de. Olvida los brazos, no los requieres aun. Ni a su musculatura, ni a su codo, ni a su muñeca, ni a sus dedos…

Ahora espera. Apunta. Despacio. Espera otro poquito, reconoce lo que es el punto rojo, diferéncialo de lo que parece el punto rojo, de lo que casi es el punto rojo, parecer no es ser, el casi punto no es punto. Tensión relajada, espera activa, estar a punto no es el punto. Respira. Vacíate de lo ya respirado.

Ahora. Suéltate, lánzate, ve, vuela pero no reclames el trofeo hasta que tengas total seguridad del impacto. No será más que un vuelo prometedor, no habrá ocurrido nada hasta entonces. ¿Te sientes esa inexistente flecha? ¿No te mueves, se mueve el mundo a toda prisa en dirección contraria? No es cierto, tú eres el vértigo. Ya no hay curvas.

Siempre fuiste la flecha. Tus ojos siempre fueron la punta, tu cabeza el inserto. Tu cuerpo siempre fue el tubo, tus piernas las plumas y la planta de tus pies el culatín. El lomo del arco tus brazos y la cuerda el suelo sobre el que estás.

Respira. Concéntrate. ¿Cuál es tu manzana?

Moveyourself.    

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