Opinión

Por fin ante la línea de meta

Entramos por fin en la recta final de esta interminable campaña electoral, que, tras la intensidad de los pasados comicios generales, se nos está haciendo tan larga como la temporada futbolística a los seguidores del Real Madrid.  Tanto a los candidatos, que han tenido tiempo de recorrer siete veces ciudades y villorios de Castilla y León, como a los sufridos electores, que no ven llegada la hora de que pase el 26 de mayo y con él el bombardeo propagandístico de que vienen siendo objeto. (Y menos mal que no se ha aplicado esa insolente medida que permitía hacer campaña telemática invadiendo cuentas de las redes sociales y correos electrónicos).

Consciente de que Ciudadanos es la principal fuerza receptora de la incesante fuga de votos sufrida por su partido, el candidato del PP, Alfonso Fernández Mañueco, viene realizando ímprobos esfuerzos para presentar al partido naranja como potencial aliado del PSOE. Es cierto que el pasado 28 de abril era mucho lo que estaba en juego, y de ahí  sin duda la elevada afluencia a las urnas. Pero la importancia de la triple cita del 26-M no es menor. No voy a perder espacio en subrayar la trascendencia de las elecciones europeas, que no es poca tal como está el patio en la Europa de los 27. Y creo que sería ocioso subrayar la incidencia de las elecciones municipales en nuestro ámbito más próximo, donde no es lo mismo un alcalde que otro, un gobierno municipal de un color que de otro.

Pero en lo que se refiere a Castilla y León, sin duda el mayor aliciente del próximo domingo es el de dirimir la encrucijada que se abre ante las elecciones autonómicas: La continuidad (con los matices lampedusianos que se quiera) del régimen político instaurado por el PP en la Junta a partir de 1987 o, en su lugar, una alternancia en el gobierno autonómico que traiga de la mano un nuevo ciclo político en esta comunidad autónoma. Ni más ni menos.

Francisco Igea y Luis Tudanca

La verdad es que, aunque ello sea más que previsible, Mañueco no tiene fácil colocar ese mantra entre el electorado. Primero, porque venimos de una campaña electoral en la que Albert Rivera desplegó un cordón sanitario contra el PSOE de Pedro Sánchez que a fecha de hoy sigue manteniendo. Y segundo, porque venimos de una legislatura autonómica en la que el PP, pese a no disponer de mayoría absoluta, ha seguido gobernando a sus anchas en Castilla y León gracias a que Ciudadanos apoyó la última investidura de Juan Vicente Herrera y los distintos presupuestos presentados por su gobierno zombi. Como tampoco ignora Mañueco que, gracias al partido naranja, el PP ha podido gobernar en estos últimos cuatro años ayuntamientos  como los de Burgos, León, Palencia, Ávila y Salamanca.A tal efecto, en el primer debate reglado y restringido a los candidatos de los partidos con grupo parlamentario propio en la anterior legislatura, Fernández Mañueco se salió de la cuestión para preguntar al candidato de Cs, Francisco Igea, si iba a ser “el caballo de Troya” (sic) que franqueara a los socialistas el acceso a la Junta. Y como no obtuvo respuesta -Igea ha anunciado que contestará a ello durante el segundo debate, mañana martes- el candidato del PP se ha pasado todos estos días invocando el “quien calla otorga” y dando por hecho el futuro pacto de gobierno entre Ciudadanos y PSOE.

Juan José Lucas y Alfonso Fdez. Mañueco

Los posibles pactos poselectorales centrarán sin duda ese segundo debate a cuatro previsto este martes, en el que el candidato del PP no podrá eludir por su parte su posición respecto a Vox, cuya representación puede resultar determinante posiblemente no tanto en las Cortes de Castilla y León como en importantes ayuntamientos y puede que alguna Diputación provincial. Veremos como discurre ese debate y si Mañueco sale del mismo tan campante como del anterior, en el que incluso se permitió calificar su opción como un “proyecto renovado” intentando poner distancia del actual presidente “pato cojo”, algo que después ha ratificado durante un mitin compartido por ambos en Burgos.

El candidato del PP debería ser más cauto si no quiere exponerse a más de un “zasca” de esos que te dejan temblando. No debería olvidar que durante 10 años ha formado parte de los sucesivos gobiernos presididos por Herrera y que, como presidente desde hace dos del grupo popular de las Cortes, es el máximo responsable haber obstaculizado e impedido la labor de la comisión parlamentaria creada para investigar la trama eólica, los pelotazos de la Perla Negra y el polígono de Portillo y demás pufos asociados a la anterior consejería de Economía. Su credibilidad en materia de corrupción está más que entredicho.

Sáez, Suárez-Quiñones, Del Olmo y De Santiago-Juárez

En su descargo, hay que decir que el actual gobierno zombi de la Junta ha seguido afanándose hasta el último momento en perjudicar todo lo que pueda al PP, protagonizando día sí día también nuevos desaguisados (el último, para variar, a cargo de la consejería de Sanidad).

Si personajes como Antonio Sáez, Juan Carlos “Pañuelitos” Suárez Quiñones o José Antonio “Pica” de Santiago-Juárez fueran ejecutivos de una empresa privada, hace mucho tiempo que habrían sido fulminantemente despedidos. Y no solo eso, la empresa les habría demandado por daños y perjuicios. Lo mismo que a la consejera de Economía y Hacienda, Pilar del Olmo, que solo con su ocurrencia del “céntimo sanitario” causó un perjuicio de decenas de millones de euros a las arcas de la comunidad. No les cuento ya la responsabilidad del presidente-CEO que les ha mantenido a todos ellos y a otros cuantos redomados incompetentes durante años y más años en sus respectivos cargos. Afortunadamente ya por muy poco tiempo.

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