Opinión

Conexión

 

Sin tener una urgente necesidad por nada en concreto, me urgí a enlazar el teléfono, el ordenador, la tele y el altavoz. Me pareció necesario hacerlo porque podía hacerlo. Porque se dará la circunstancia, por lanzar una imagen a una pantalla más grande que la original, por facilitar la tarea a cualquier ojo ajeno, por hacerla mayor.

 

Por llevar la voz desde un origen a metros de distancia tras un básico paired. Reí con la nueva versión de poder irse con la música a otra parte. Por poder guardar en un solo lugar tanta información como haya sido capaz de crear o almacenar. Por acabar con las cajitas fuertes y las mudanzas documentales. Por poder acceder fácilmente a la fuente y también por exportar el agua que de ella mana. Casi increíble de no ser porque apenas quedan cosas increíbles.

Recuerdo el teléfono de góndola ubicado en el hall, pasillo o recibidor. En un lugar común y a la vez privado, al otro lado de todas las puertas. Cosido a la pared y obligado a descansar sobre la tecla que permite el ring. Al sonar comenzaba el asalto.

Pude vincular todos esos elementos que abren ventanas a la calle desde dentro de tu casa sin necesidad de hacer huecos en la pared entre sí. Con cables y sin ellos. Y te apareciste tú. Y él. Y ella. Uno tras otra, una tras otro, y nos juntamos todos en el local. No de forma literal evidentemente. Casi sinápticamente si me permites.

La sinapsis, superficialmente, es la conexión que se da entre dos neuronas. Dicho así es sencillo, pero como siempre, hace falta mucho más esfuerzo para explicar todo del todo. El caso es que sí, hacen falta dos y un espacio entre ellas. Voy ya con la visita que me hicisteis en aquel preciso momento en el que jugaba con usbs, hdmis y blueteeth para unir pantallas grandes, pequeñas y altavoces.

Lo primero que me sobrevino fue la necesidad de ausencia de ese espacio siempre que recurrimos al cableado. La conexión es constante, o no es, y siempre unidireccional. La fuente mana y el cubo recibe, nunca intercambian los papeles, es imposible alimentar una fuente con cubos. Hola. Si nuestra conexión fuera así, tendría las horas contadas ¿verdad? ¿Te ves acaso capaz de emitir constantemente? ¿Crees tener espacio suficiente para albergar un flujo eterno?

Probé entonces cómo de lejos podía llevar mi altavoz sin que se cortara la canción que estaba rebotando desde YouTube. Tuve que salir de casa. Demasiado espacio como para dar al pause, ponerla de nuevo o cambiar de registro. ¿Cómo poder interactuar con el teclado estando éste tan lejos?

Como de costumbre, no pude llegar a ninguna conclusión fiel. A ningún paralelismo indiscutible. Como siempre, fascinante. Pero una buena idea sí saqué. El espacio entre nosotros es importante. Pregúntale a tus neuronas cuál es el adecuado.

Moveyourself. 

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