Opinión

El yoga te permite ver el mundo al revés

 

Esta semana en tu columna de Yoga: anécdotas. Anécdotas que seguro que te han pasado como alumn@, o como profe, y si no te han pasado, te pueden pasar. Bienvenida, bienvenido.

Hoy, en anécdotas, sigo hablando de esa alumna imaginaria que se llama Juana.

Existen muchas posturas de hatha yoga, entre ellas están las posturas invertidas, que como su propio nombre indica, nos ponemos a mirar el mundo desde otro punto de vista. Y a todo esto recuerdo cuando Juana comenzó a practicar la postura sobre los hombros: salamba sarvangãsana. Y me contaba sobre esta postura: “El yoga a veces me propone buscar el equilibrio, salir de mi zona de confort y yo te digo desde ya que esta postura no sé cómo hacerla”. Así que le explicaba, es una asana también llamada la postura de la vela, es una postura de las más amigables de las invertidas.

La práctica de salamba sarvangãsana te va a entregar numerosos beneficios. Y en ese componente beneficioso Juana estaba muy interesada y decía: “Pero… ¿y si la practico una vez en mi vida ya obtengo esos beneficios?”. Te aseguro que practicar esta asana te dará beneficios, pero como todo en la vida se trata de ser constante y practicarla con mucha consciencia.

Salamba sarvangãsana se la considera la asana madre, como la que hace que todo el hogar que es tu cuerpo esté en armonía, ya que afecta de buenas formas a todo tu organismo. La postura de la vela genera una influencia directa en el funcionamiento de tus órganos y tus glándulas endocrinas. Actúa sobre las benditas glándulas tiroides y paratiroides situadas en la región del cuello.

Juana estaba flipada con eso de ponerse del revés y decía: “¿Y cómo llego hasta ahí, hasta ponerme en la vela?”. Pues mira, comenzamos en la posición tumbada boca arriba. Recuerda que tu barbilla se dirija bien hacia el esternón. Y con un pequeño impulso desde tu pelvis al ombligo eleva las piernas. Mi recomendación es realizarla con soporte, con manta debajo de los hombros, para poder habitar la asana de forma relajada e íntima.

A esto, le añadía a Juana, que es recomendable hacer de tu práctica tu gesto de autocuidado con las mejores intenciones: sentirte bien. Así que, si no tienes la seguridad y la práctica necesaria, mejor hazla en clase con tu profe.

Por otro lado, Juana me comentaba que cuando la empezamos a realizar se sentía bien, y que también le aportaba un superpoder en la adaptación fuera de la esterilla, en eso que yo llamo el yoga cotidiano. Esta postura te ayuda a adaptarte.

La practicar regular de salamba sarvangãsana te regala estos beneficios:

  • Calma los nervios y ayuda a que los dolores de cabeza desaparezcan.
  • Regula el buen funcionamiento de tus glándulas endocrinas.
  • Relaja los órganos y evita el estreñimiento.
  • Cambia tu gravedad, al invertir tu postura, tus órganos se sienten libres.
  • Favorece y ayuda a tu sistema circulatorio, previene las varices.
  • Previene los resfriados y los trastornos nasales.
  • Es algo así como el elixir de la longevidad.

Hoy por hoy a Juana le chifla esta postura y me dice: “gracias por esta asana que me permite ponerme al revés”.

Ten un buen día y cuida tu energía. Yoga Ganesha.


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