Opinión

Los periódicos clandestinos lo contaron

 

En las presentaciones de mi novela Casa Baja, el tema de los maquis, en la gente joven, suscita cierto interés cuando descubren que hubo guerrilleros que soñaban con derrocar la dictadura franquista en sus primeros tiempos. Más se despierta su curiosidad cuando refiero que el anterior régimen obligaba a la prensa a denominar a los guerrilleros como malhechores o criminales. Había que ocultar a toda costa que los perdedores de la guerra (regresando principalmente desde Francia) se estaban organizando bajo el pretexto ilusionante de  restablecer de nuevo la República.

La intervención de los maquis en Los Santos, dando muerte a tres personajes significativos del pueblo, solo queda consignada por el párroco el 22 de marzo de 1946 en el registro de la iglesia, con la siguiente redacción: …asesinado por una banda de guerrilleros…

Fuera de esas anotaciones, El Adelanto y La Gaceta no publicaron absolutamente nada de lo que ocurrió aquella fatídica noche del mes de marzo del año 1946 en el pueblo salmantino. Cosa extraña, cuando las visitas del Gobernador a las distintas poblaciones de la provincia quedan reflejadas en los dos periódicos de forma continua. ¿Cómo no iba a estar presente el máximo representante del gobierno en un funeral que honraría a unos destacados falangistas?

En los asientos que refleja el sacerdote escribe: …fue sepultado en presencia del Excmo. Sr. Gobernador de la provincia…

El silencio de la prensa es absoluto con respecto a este cruento pasaje. Lo poco que trasciende sale de la difusión oral de los vecinos, que viven de cerca aquel luctuoso hecho, extendiéndose por toda la Sierra de Francia la noticia en forma de bulos aderezados con todo tipo de licencias personales.

Es uno de aquellos maquis quien cuenta, pasados los años, al socialista Luis Calvo Rengel y a otros destacados miembros del PSOE a nivel nacional, lo que vivió junto al grupo guerrillero antifranquista por la Sierra de Francia. El que luego fuera primer alcalde de la democracia en Móstoles, Bartolomé González, facilita el único testimonio conocido de un participante en aquel acto que para unos fue un acto de justicia y para otros un despreciable asesinato.

El ocultamiento de la noticia por parte de la prensa, es lo que ha promovido un gran interés en algunos de mis lectores, cuando indico en los actos de presentación de Casa Baja, que después de dos años de investigación, pude dar con dos periódicos clandestinos de izquierdas que publicaron la noticia en Francia y Méjico. Mundo Obrero y España Popular, durante la primavera del año 1946, con un tono revolucionario, publican lo sucedido en Los Santos: Prosiguiendo su acción justiciera contra los asesinos del pueblo, un grupo de 12 guerrilleros se presentó en la noche del 21 en el pueblo de los Santos, en la provincia de Salamanca… más adelante se afirma  …Los tres falangistas resultaron muertos. La reseña es rematada con un alarde propagandístico exagerado: En toda la región es favorablemente comentada esta acción guerrillera.

Es fácil suponer que la información traspasa las fronteras de la mano de uno de los guerrilleros que logran salvar la vida en la Sierra de Francia. Bartolomé González, al haber ejercido como reportero de guerra en el año 1936 y publicar sus informaciones principalmente en Francia, sabe cómo ha de proceder, para que lo ocurrido en Los Santos no quede en las trastiendas de una prensa amordazada por el incipiente régimen franquista.

 

 



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