Opinión

Edmundo y yo

 

Sé que soy un pesado y que siempre me centro más en la perspectiva de ayudarnos entre nosotros, pero hoy les imploro que reflexionen, que piensen en ustedes mismos, en su situación actual y en su “Yo” pasado durante esos momentos en los que la vida te golpea y te deja en la lona…

Que piensen en esos tragos amargos que todos hemos pasado, y todos hemos superado. Algunos olvidan y no piensan más en ello, otros lo aceptan y viven como pueden y otros, como yo, clamamos venganza y la oportunidad de ver roto a quien nos hizo daño, pero: ¿Es esa la solución perfecta?

Es de las pocas preguntas vitales que aun no tengo claras, pero, por favor, permítanme divagar una vez más. Sin duda todos ustedes habrán oído hablar de “El Conde de Montecristo” y, muy probablemente hasta hayan visto alguna de las adaptaciones de esta gran obra de Dumas. Sí, admito que no es difícil adivinar que es mi libro favorito y Edmundo, quizás sea el personaje qué mas ha marcado mi vida desde que me obligaron a leerla cuando era pequeño. Desde entonces la leo de ven en cuando para recordar lo que no puedo permitirme el lujo de olvidar.

Sin embargo, este año la conversación con Edmundo ha sido extraña.

Por primera vez no he sentido la total conexión con él, nos he visto en el Castillo de If esos 14 años tratando de comprender cual había sido nuestro error, agradeciendo el esfuerzo de nuestro querido Abate Faria mientras afilaba nuestra inteligencia tan necesaria para nuestra venganza. Nos he visto salir de allí, una vez más, heridos, pero no rotos, fuertes, pero no completos y, nos he visto ejecutar a la perfección tal venganza que el mundo nunca volverá a ser el mismo después de que nos hayamos ido.

Por primera vez Edmundo y yo disentimos de la finalidad de la venganza. Él busca venganza porque cree que así sanará todas sus heridas, yo disfruto del camino de la venganza porque me permite poner a prueba los límites de mí mismo. Pero…

¿Y si ambos estuviésemos equivocados en este camino vital?

¿Y si lo importante no es el fin, pero si el camino?

Como antes he dicho, no soy un ser superior dotado de todas las soluciones, y créanme que a veces me gustaría serlo, pero últimamente me siento más perdido que nunca porque tengo cada vez más preguntas y menos respuestas.

Algunas las iré contestando estos meses y otras las irá contestando la vida, pero, mientras este aprendizaje llega permítanme decirles lo único en lo que Edmundo y yo estamos de acuerdo en este momento.

Ya no merece la pena la venganza si en ella pierdes tu esencia, es cierto que la vida es injusta, que muchas veces quien te hace daño vive mejor que tú y el karma raramente funciona, pero ¿De qué sirve el tiempo en el castillo de If si no te paras a pensar en ti mismo? ¿De que sirve toda esa agonía si no aprendes de ella?

Muchas veces solo nos queda capear el temporal de la mejor manera posible, rodearse de gente que merezca de verdad la pena y reflexionar en el siguiente paso y como diría Edmundo solo queda “Confiar y esperar” o como diría un filosofo algo más actual llamado Rayden: “Quiere, déjate querer ,supera, disfruta, aprende, que todo llega.

Por: Christian López Guillén



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