Opinión

Éramos pocos…

 

Vuelvo a poner de manifiesto, una vez más, la peligrosidad de algunas acciones que hacen su aparición como verdaderos retos y muestran a veces lo efímera que puede ser la fama para la magnitud del daño causado.

 

Si tuviera que definir ciertas acciones, sinceramente diría que la gente se aburre, que no le tiene aprecio a la vida propia, ni por supuesto a la de los demás. Me cuesta pensar, como en los patios escolares o fuera de ellos, los escolares pueden encontrar diversión, en ‘retos’, por llamarlos de alguna manera, como el ‘rompe cráneos’“, que como su nombre indica ha dejado a más de uno, en algunos países, con lesiones cercanas a la muerte. Lo que para ellos es un juego o una diversión, realmente es jugarse la vida, en ocasiones como una ruleta rusa, por el mero hecho de subir contenido a las redes o no ser menos que los demás.

Retos tan dispares, como el ‘mata león’ que los deja sin respiración y en ocasiones convulsionando o en parada cardiorrespiratoria. El de la silla colgada del perchero, que causó lesiones cervicales y lumbares.’El abecedario’, que hace de las tijeras su aliado y ¡cómo no! la célebre ‘ballena azul’, que llevó a la muerte a adolescentes de diversas nacionalidades.

Me alegra saber que en algunos centros de América, han manifestado la intención de llevar ante la Ley a quienes cometan o arrastren con estos actos a sus compañeros y que en España algunos centros han tomado ciertas medidas de expulsión temporal de los alumnos. Aún así, considero que la ley tiene que hacer aquí también su acto de presencia, que padres y comunidad educativa tienen que hacer lo propio, cada uno desde el ámbito que les toca, pero estas locuras temerarias, sin ningún sentido, más que la adrenalina que le cause a alguno y el daño que causan a otros, tiene que ser arrastrada al destierro.

Hace un año, con motivo de una charla para mujeres de Salamanca, el organizador de esas charlas me pidió que hablase de los famosos retos. Metida en foros de España y América sobre la ‘ballena azul’, me encontré con adolescentes que manifestaban estar aburridos de vivir y dispuestos incluso a acatar los riesgos de este reto y a morir por él, simplemente por estar aburridos.

Otros por probar cosas arriesgadas, aun sabiendo que se jugaban la vida,  otros simplemente por la decepción que les suponía estar vivos y otros por no ser menos que sus amigos y ser igual de ‘MOLONES’. Todo ello, me hace pensar si realmente no nos equivocamos al suponer que dándolo todo materialmente les estamos haciendo flaco favor, cuando realmente la mayoría de los mensajes que yo percibí en esos foros, eran llamadas de atención hacia una sociedad que vive demasiado deprisa y a contrarreloj, haciendo del estrés su manera de vivir y anteponiendo ese modo de vida a prioridades que demandan ser escuchadas.

La información es clave para hacer entender a nuestros menores que todo los retos traen consecuencias y que lo que ellos hacen por diversión, en ocasiones, provoca lesiones irreversibles. Educar y educar digitalmente se convierte en una necesidad para abordar este tipo de problemática. No todo lo que parece divertido realmente lo es.

Y ya que estamos en la semana del amor y mientras Cupido hace de las suyas, quiéranse un poquito más que queriéndose a ustedes, posiblemente quieran a los demás y muchos de los problemas presentes en nuestros días, seguramente bajaran esas ratios, de los que no me gusta hablar y es que tal como decía Séneca: “El Gobierno más difícil es el de uno mismo”.



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