Opinión

Vivir en Retrospectiva

 

Christian L.G. Estudiante de Psicología y Opositor
Christian L.G. Estudiante de Psicología y Opositor

Nos pasamos la vida buscando el descanso y cuando llega parece que no lo queremos ver ni en pintura, creo que ese es el mayor estigma del ser humano, echar de menos aquello que ya no tiene. En estos días de descanso obligado que nunca quise, creo que me he planteado todas las preguntas que se le pueden presentar a una mente inquieta que no sabe dónde dar tras un nuevo paso por quirófano.

 

De nuevo me he visto enfadado,triste y tremendamente irascible porque no era capaz de valerme por mí mismo y, siento decir, que una vez más, he vuelto a ser el estúpido con la gente que tengo a mi lado. Una vez más me he creído intocable cuando más roto estaba.

Es innegable que al ritmo vertiginoso que avanzamos lo normal es sentirse perdido cuando la vida nos frena en seco, lo que parece que no entendemos es que a veces es bueno pararse, respirar y recordar que, por muy jodido que sea el presente, vivir con el ojo puesto en el pasado no siempre es la mejor opción.

En ese punto de necesidad infantil por odiar mi momento actual decidí recurrir a mi vieja libreta de textos como válvula de escape y encontré esta joya de la autocompasión:

“Desde hace años me he creído en el pedestal de aquellas personas tocadas por la gracia de ser invencibles, en el pedestal de esas personas que irradian tal aura de fuerza y seguridad en sí mismas que parece que nunca van a caer y, quizá ahí, pequé de cobarde porque, con tal de no defraudar, no dije que nunca he sido Atlas, que no puedo solo con el peso del mundo, que necesito compartir la carga y no es fácil, para quien le gusta ser admirado, descubrir que ese pedestal va a venirse abajo algún día…

Esa aura está prácticamente extinta. Me siento Partenón o Coliseo. Me siento en ruinas, y tengo claro que casi toda mi fuerza se ha ido, aunque a veces la note latir en los pequeños momentos en los que me cabeza me recuerda que el dolor es solo eso: dolor.

Otras veces mis demonios juegan conmigo y pienso que todo el mundo debería alejarse de aquellos que vivimos entre mitos y leyendas, resucitando páginas de libros olvidados como si fuese el único refugio seguro, que no se merecen tener que padecer la ineptitud de aquel que conoce todas las leyendas antiguas, y que aspira a construir su propia leyenda pero que no sabe ni por dónde empezar”.

Hace un tiempo que escribí este fragmento para recordarme que, aunque me considere intocable,soy vulnerable y que es muy fácil quebrarme si no tengo la cabeza en calma. Estas últimas tres semanas han significado la vuelta de viejos demonios a un territorio que consideraba sagrado: Mi Mente.

En ese viejo páramo en el que se dirimen las cosas más absurdas de la psique he descubierto que, tras meses cerrado por reformas, las obras nos han hecho mas que comenzar.

Pero creo que por fin voy por el buen camino aunque solo haya puesto los cimientos, he comprendido que el perdón es un acto que no solo se le da a los demás sino también a uno mismo, que de nada sirve creerse intocable si no dejas que te toquen tampoco las cosas buenas, que ninguno es un ser superior, que solo somos personas intentando vivir lo mejor posible con la mano de cartas que la vida nos ha dado y sobre todo, que la verdadera utilidad del pasado está en quedarse atrás para que no vivamos una vida en retrospectiva.


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Un comentario

  1. Muy bonita tu carta, tus reflexiones personales nos las podemos aplicar cualquiera de nosotros. Todos hemos sentido, sobre todo en la juventud, la fuerza interior y el sentimiento de invulnerabilidad que comentas, pero querido mío la enfermedad nos llega a todos, y nos da una lección de humildad que tenemos que asumir, sí o sí.

    Como consejo que no me has pedido decirte que todo pasa, la enfermedad también, así que agradece a las personas que tengas cerca que lo estén, y sé generoso con ellos y contigo mismo, confía en que tu enfermedad evolucionará para bien, y que dentro de un tiempo recordarás este incidente como parte de tu pasado, sin más.

    Un abrazo virtual para ti.

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