Opinión

Endocrinología y documentación

 

¿Somos lo que comemos? Pues seguramente no. Probablemente no sea más que una afirmación metafórica, una forma de hablar bienintencionada para cuidar la alimentación. A mí me gustan los percebes y bueno, por poner alguna diferencia, mi piel es un poquito más suave y muchito menos vigorosa. También me gusta la coliflor y no tengo el cabello albino y a lo afro.

 

Que nos gustan las asociaciones de ideas, las analogías, las fábulas oiga. Y bien así. Sería de aburrimiento soberano hablar de las cosas tal cual son. A la blanca y fría luz del fluorescente que cuelga del techo del laboratorio, despiezando las ideas sobre asépticas superficies con instrumentos afilados y conservando los restos en frío.

Contar calorías de consumo diario para quien opte por ello, olvidarse de los sabores priorizando proteínas, vitaminas y minerales para quien quiera, tener cuidado con el gluten, la lactosa, la cafeína y el azúcar blanco, para quien deba. La alimentación es algo mucho mayor.

Hacer limonada con los limones que caigan, algo que se dice cuando el temario está en otomano es una opción. Ahora bien, el día que lluevan limones, será mejor ponerse a cubierto. Si fuera cierto, a ver desde que altura caen, por poca que sea, habría que recoger el zumo del asfalto. No toleran tan bien los golpes.

Otra que me entusiasma es la de las medias naranjas. Tiene todo el sentido si las buscas en la mercería del barrio o en el Corte Inglés. Y podrás encontrarlas siempre que a alguien le parezca buena idea que en la temporada en curso, el naranja sea un color trendy. Pero hablando de frutas… ¿En serio? ¿Comprar medias naranjas?

Como cualquier ser, en el momento en que la piel recibe un corte, comienza a esprintar la oxidación. ¿Comprarías un reloj oxidado? ¿Un balcón? ¿Cortarías un filete con un cuchillo herrumbroso? ¿Con qué idea identificas el óxido?

Ah no, que la parábola va en el sentido de completar. Quien anda buscando una media naranja es porque se considera, evidentemente, otra media naranja. Supongo que asumirá que poco a poco, la parte que está desnuda de cáscara se va secando inexorablemente. Planteamiento güeno ese…

Juguemos a aceptar el barco. ¿Acaso te suena haber visto dos naranjas exactamente iguales alguna vez en tu vida? No hablo de galletas que se hacen con molde. Hablo de naranjas, que nacen de árboles. Compremos el sí, venga. ¿Acaso es posible hacer un corte idéntico a dos naranjas idénticas para que intercambiando sus mitades podamos decir que tenemos de nuevo dos naranjas? Ok. Lo envolvemos para regalo y a la cesta. ¿Y los gajos? Ah, también son iguales…

Si somos lo que comemos, más nos vale salir de casa alimentados. Que en la calle no nos encuentre nunca el hambre, en un momento de debilidad podríamos meternos lo primero que pillemos a la boca.

Para terminar, y sin venir a cuento, Madrid, País Vasco, Navarra y Cataluña son las comunidades de España donde más se lee. Asociemos naranjas.

Moveyourself. 

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