Opinión

Entre ventanas

 

Nunca había observado con tanto detalle los ladrillos que rodean este entorno donde el encierro cada vez se hace más extraño. Mucho menos había caído en la cuenta de quienes moran los balcones, que enfrente de mi estudio empiezo a observar con obsesión. Se me ha hecho necesario ver todas las tardes a dos niños que corren junto a su padre una maratón por la balconada que da a dos calles en forma de ele.

 

Por el patio de luces la Petri me saluda con cierto énfasis de alegría cada vez que asomo para dar ventilación a la casa. La Petri es la espía de ese espacio alto y enjuto que acoge decenas de ventanales y galerías.

La Petri acaba de espetarme que la vecindad de la escalera es rancia para montar una juerga de esas que nos sorprenden cada día en los telediarios televisivos. Quién nos iba a decir que los informativos darían cancha algún día a tantos vecinos anónimos y a sus benditas ocurrencias.

La Petri, tratando inútilmente de convencerme para organizar un bingo o un karaoke comunitario, de repente me larga que lo del virus regio es un arma secreta que va a solucionar el problema de las pensiones y el exceso de población.

Cuando trataba de hacerle ver que sus cábalas no son verosímiles, se lía a defender al doctor Sánchez y a todo su equipo gubernamental, espetando que la derecha no sabe cómo morder cacho para regresar a la Moncloa y que el caso es criticar por criticar…, que son muy buenos adivinos a toro pasado y que la Vice Presidenta, porque tiene pasta, puede ir al hospital que le sale del moño.

Como le recordé algunos disparates de las hemerotecas haciendo hincapié en los artilugios sanitarios defectuosos que compró el doctor Sánchez a los chinos, me sale con que eso demuestra la confabulación masonicofalangista de la que ella tanto nos habla, y fuera de sí, me ha recordado que ni yo contribuyo a combatir la pandemia, cuando salgo al balcón a regar los cuatro pensamientos que, por tener tan mala vela, revelan lo poco que entiendo de plantas.

La Petri ha pegado un portazo y se ha metido en casa con tan mal genio que la hemos seguido escuchando maldecir durante media hora a las familias de quienes tratamos de ser asépticos ante la propaganda basurera que estos días da el cante como nunca.

La Petri ha logrado que me pregunte por qué el doctor Sánchez no hace ni una mínima autocrítica ante este chaparrón de meteduras de pata, de dimes y diretes que dejan cada vez con más intensidad a todo el gobierno en pelotas.


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