Opinión

Aplausos que no salen en los medios de comunicación (en los pueblos pequeños)

 

Cada tarde a las 20.00 horas, Isabel sale a la puerta de su casa, en la calle Rincón de la Iglesia, de Tenebrón. Está ella sola, pero durante un minuto no para de aplaudir. Sus palmas resuenan en una calle vacía y silenciosa, como están todas las de su pueblo en estos días de confinamiento.

 

Sus aplausos, como los de tantos y tantos vecinos que viven en pueblos pequeños, Tenebrón no llegará estos días al centenar de vecinos, no salen abriendo informativos, no se graban para subirse a las redes, pero también suman.

Ella, y tantos otros, no lo hacen para que los vean, más bien para decirles a los profesionales de la Sanidad, a los trabajadores del transporte, de los bancos, de los supermercados, de las farmacias, de las pequeñas tiendas,… que también desde los pueblos pequeños están con ellos, que aplauden sus gestos y que les dan las gracias por todo lo que están haciendo.


Un comentario

  1. Qué buena persona.
    Mi abuela con 84 años también aplaude aunque dentro de su casa. Hay un vecino que avisa con una trompeta y muchos de sus vecinos apagan y encienden las luces mientras es el momento de aplausos y ella hace lo mismo. Cada uno lo vive de una manera, cada uno aporta un granito se arena y créanme que es algo precioso cuando la llamó por teléfono y me lo cuenta. No sale a aplaudir porque le da miedo el virus, pero aplaude con las luces.
    Gracias a todos por poner un granito de arena y apoyar a todo el personal que ayuda a que nosotros podamos seguir adelante.

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