Opinión

Verte de verde

 

Para una misma pregunta, como casi siempre dos respuestas igual de adecuadas. Depende. ¿Qué color se encuentra entre el blanco y el negro? El gris. Bien. Cualquiera. También bien.

Las películas antiguas lo cuentan prácticamente todo a la perfección sin necesidad de ser coloreadas, a las modernas en 4K o Full HD a estas alturas ni siquiera las adjetivamos como en color incluyendo en ellas el blanco y el negro. Claro, todos son colores. Que sean buenas o malas no depende tanto del cromatismo como del guion sobre el que hace equilibrismo la historia o la buena o mala interpretación y ejecución del mismo que lleve a cabo el reparto.

Pero en las personas sí que influyen los colores. Las personas grises son humo o niebla, las blancas, invisibles, las negras, lúgubres, las rojas intensas, las azules, frías… Así, sin importar el color de la piel que guarde a cada uno.

Los colores pueden separarse en su mitad entre fríos y cálidos. ¿Recuerdas de memoria el orden en que se presentan en el arco iris? ¿Te seduce o mueve la mística la espiritualidad de los chacras? Es el mismo. Rojo, naranja, amarillo, verde, azul, añil y violeta. En ese orden, del suelo al cielo. Del perineo a la coronilla.

Polaricemos un poco. Al dividir 7 en dos grupos, te ha de sobrar uno. Al equipo de los fríos, en el estante de arriba, el azul, el añil y el violeta. Al cajón de abajo los cálidos rojo, naranja y amarillo. Para ti el templado verde, el que no es lo uno ni lo otro. Curioso, el que no debe faltar, el que siempre debe estar.

El que habita a medio camino entre el hogar del fuego y la caverna del hielo, el que se otorga al corazón hablando de los puntos de energía que se ubican a lo largo del eje de la columna vertebral según los textos hinduistas. Verde que te quiero verde, verde viento, verdes ramas, el barco sobre la mar y ya sabes, el caballo en la montaña.

Decidir desde el verde, discutir en verde, buscar el verde. El de la naturaleza, el de los campos, los bosques y las colinas. El que renueva y recarga de energía las pilas. El que encontramos en el paisaje al huir de la rutina.

El apasionado rojo nos excita, decidir entonces es decidir con prisa. Del azul de la paz y la calma surgirá una decisión tranquila. Ninguna de esas situaciones sin embargo se mantendrá en el tiempo porque así es la vida. Hacia arriba y hacia abajo, bajadas y subidas. El equilibrio es no perder el norte a lo largo del camino.

Por eso en fecundo verde, porque nos hace libres. Porque no es lo mismo generar que ser consumista. Porque es paso previo, final u origen. Porque no hay rosa roja ni azul dalia sin tallo verde.

Ah, e importante, porque lo dice el semáforo, puedes continuar por esa vía.

Moveyourself. 

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