Cultura

El cráneo de Goya explotó en la Universidad de Salamanca

La historia de cómo la calavera de Goya pudo llegar a Salamanca de manos del hijo del pintor asturiano Dionisio Fierros

 

Son muchas las historias que rodean el día de Todos los Santos, Salamanca tiene muchas leyendas asociadas a la brujería, el más allá,… de ahí la Cueva de Salamanca y sus misterios

Han sido miles y miles los estudiantes que han pasado por las aulas de la Universidad de Salamanca en estos más de ochocientos años de historia. Algunos de ellos han sido protagonistas de novelas, como el Licenciado Vidriera, otros han llegado a ser prohombres en nuestro país y en otras latitudes y algunos de esos universitarios trajeron a Salamanca piezas únicas, irrepetibles y envueltas en el misterio.

Uno de los hijos del pintor asturiano Dionisio Fierro estudió Medicina en la Universidad de Salamanca y a mediados del siglo XIX trajo la calavera de Goya a la facultad para su estudio. En el programa Ser Historia, Jesús Callejo explicó que la viuda y un nieto de Dionisio Fierro comentaron que la calavera de Goya explotó al experimentar con unos gases en las aulas salmantinas.

“El cráneo explotó por los cuatro costados y comentan que parte de los huesos se los comió un mastín. Si esto es verdad, nunca lo podremos saber, la calavera de Goya tuvo un triste destino. Lo más seguro es que nunca aparezca o que si sigue existiendo estará escondida en alguna alacena de alguna facultad de Medicina”, explicó Jesús Callejo en el programa que Ser Historia le dedicó a Goya.

De la calavera no se sabe dónde está, lo que sí es cierto es que cuando Joaquín Pereira, cónsul de España en Burdeos, el 16 de noviembre de 1888, exhuma la tumba de Goya después de sesenta años del fallecimiento del artista, en la tumba ubicada en el cementerio de Chartreuse, en Burdeos, se encuentran con dos cajas.

Las cajas no están identificadas, en una aparece el esqueleto completo, y en la otra aparecen los huesos del cuerpo humano pero le falta la calavera.

Por la anatomía de Goya se deduce que el esqueleto al que le falta la calavera es el de Goya y por los restos de un tejido de seda que parecen ser los de un gorro que siempre llevaba Goya y con el que fue enterrado. El otro cuerpo era el de Martín Miguel Goicoechea, amigo y compadre de Goya.

Surge un enigma más. ¿Qué ha pasado con la calavera?

En el siglo XIX hubo una tendencia de robar las calaveras de hombres ilustres, no se sabe si para estudiarla porque se creía que podían interpretar la vida de ese personaje o simplemente por robarla. Esta seudociencia es la frenología y quizá en un momento dado, se exhumó la tumba de Goya y le quitaron la calavera para analizarla.

Lo que sí es cierto es que en en 1849, Dionisio Fierro pinta el cuadro, Cráneo de Goya, por lo que en esta fecha ya se supone que estaba descabezado.

Parece ser que el propio Dionisio Fierro le cedió al calavera a su hijo, estudiante de Medicina en Salamanca, y aquí se pierde la pista del cráneo del genio español.

Cuatro tumbas sin una calavera

Francisco de Goya y Luciente vivió mucho y por lo tanto tiene muchas anécdotas. Tuvo una etapa negra, no solo por su serie de pinturas, también por la depresión que lo marcó. Goya tuvo la mala suerte de caer enfermo por el saturnismo debido a las pinturas que utilizaba.

A Goya le tocó vivir la Guerra de la Independencia, donde Salamanca fue una pieza a conseguir por parte de los dos bandos, y la época convulsa de nuestro país allá por el siglo XVIII.

Goya, al igual que Velázquez, es un pintor al que todos conocemos cuadros de su autoría. Es uno de los grandes artistas de todos los tiempos, quizá por ello todos han querido tener un trocito de su esqueleto.

Solo así se entiende que el pintor aragonés tenga cuatro tumbas. La que está ubicada en el cementerio de Burdeos; también en una lápida en la ermita de San Antonio de la Florida, en Madrid; En la Sacramental de San Isidro de Madrid aún se conserva el panteón que acogió a cuatro ilustres: Goya, Moratín, Meléndez Valdés y Donoso Cortés y en la Plaza del Pilar de Zaragoza fue trasladada en 1927 desde el cementerio de Burdeos una columna original que presidía la tumba de Goya y de su amigo Goicoechea.


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